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domingo, 10 de abril de 2016

Ell@s fueron portada de la revista TP. Años 1986-1989. Primera parte.



Seguimos repasando portadas de la revista Teleprograma de la década de los 80, después de haber visto hace un tiempo el año 1981 y los años 1982 a 1985. En este caso, estos nombres propios de portadas de 1986 a 1989: María Casanova, Marta Angelat, Javier Basilio, Miguel Ángel Jenner, Eva Mosquera (en esta entrada);  Patricia Ballestero, Mayte Pascual, Inmaculada Franco, Carmen Otero, David Bagés, Tinet Rubira (en la siguiente entrada). Son nombres propios de los cuales gran parte del gran público no ha vuelto a saber o bien están un poco desubicados para los que entonces leían la revista TP.

1044. Abril de 1986. María Casanova (La Tarde).


La Tarde era el programa que ocupaba las sobremesas en el primer canal de Televisión Española durante gran parte de la década de los años 80 (1983 a 1989) y que contó con diversos presentadores. Entre los que más duraron: Pepe Navarro, Nuria Gispert, Paco Montesdeoca, María Teresa Campos, Pastora Vega, Guillermo Montesinos, Toni Cantó o Ángeles Caso. Durante el año 1987 pasó a tener un presentador diferente cada semana, volviendo en 1988 a un presentador fijo, el escritor Manuel Hidalgo; los últimos presentadores de La Tarde fueron Andrés Aberasturi, Santiago López Castillo, Cristina Higueras o Elena Sánchez. María Casanova se ocupó del programa desde enero de 1985 a verano de 1986, estando acompañada unos meses por el sacerdote Jorge Casero. En este enlace puede verse una edición del programa, con María Casanova como presentadora, de diciembre de 1985.

 
 
La actriz y periodista María Casanova estuvo activa como actriz durante una década: desde mediados de los años 70 hasta mediados de los años 80; anteriormente, al parecer, había trabajado en un banco. Es un nombre asociado al cine de José Luis Garci, pues fue protagonista de Las verdes praderas, El crack I, El crack II, Sesión continua, además de participar en Asignatura pendiente o Solos en la madrugada; seguramente, una de las actrices que más veces repitió con este director. Junto a este cine por así llamarlo sesudo, no tuvo reparos en participar en otro tipo de cine no tan intelectual, como las películas de Mariano Ozores Padre no hay más que dos, El currante o El pan debajo del brazo. Fue la madre del extraño niño con alas en la película Tobi y uno de sus últimos papeles fue en algunos episodios de la serie Segunda enseñanza. Su faceta como presentadora ocupó algunos años de los 80, retirándose de la interpretación a mediados de década -según IMDb-. De lo último que se supo de ella, fueron sus trabajos en la radio en Cadena Ser (A vivir que son dos días) y en prensa, como redactora jefa de la revista Cinemanía

 
 
 
 
 
 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Entrevista al actor José Lifante (primera parte)






1.                  ¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿Cuándo y cómo decidiste ser actor?
No, no pertenezco a una familia de artistas.

Estudié en el Colegio “Pedro Vila”, frente al Arco de Triunfo, en el barrio de Rivera de Barcelona. Era un colegio laico. Constaba de tres grandes edificios: el colegio de las chicas y la capilla a la derecha; la biblioteca, la sala de música y conciertos en el centro y a la izquierda el colegio de los chicos y el salón de actos, que creo que ya no existe. Y tres grandes patios donde jugábamos, por separado, en los recreos y al entrar o al salir del colegio. Siempre que paso por allí me traslado a mi niñez y lo contemplo con cariño.  

Dábamos diversas asignaturas, pero teníamos un profesor que era el tutor de cada curso. Cuando llegué a sexto, el profesor Sr. Salgado decidió que representaríamos una obra de teatro, de la Galería Salesiana, (las obras estaban adaptadas para chicos o chicas). Debuté en el teatro del colegio con la obra El verdugo de Sevilla de Pedro Muñoz Seca. Fue un descubrimiento mágico que cambiaría mi vida.

2.                  Te formaste como actor en Barcelona, en el Institut del Teatre y en la Escola d’Art Dramàtic Adrià Gual. ¿Hay algún actor conocido que estudiara contigo? ¿A quién te apetece mencionar que no sea tan conocido y coincidera contigo estudiando, o bien alguien que no haya seguido con la interpretación?
Sí. Me matriculé en el Institut del Teatre (entonces Instituto del Teatro, en la calle Elisabets) a los catorce años, edad mínima permitida. Y, durante tres años, estudié Arte Dramático. Conseguí el carnet profesional y el título de actor (en los años noventa me canjearon ese título de actor por un Título Universitario de Interpretación Dramática). En 1957, el Director del “Instituto del Teatro” era D. Guillermo Díaz Plaja, a quien cariñosamente llamábamos “Tío Güili”, sesudo hombre de letras, con varios libros imprescindibles en su haber, muy culto, y cachondo. La primera fila de la clase estaba reservada para las alumnas. Los chicos nos teníamos que sentar detrás. Su clase de Literatura siempre estaba llena. Era un excelente profesor.

Las clases de Declamación corrían a cargo de Dñª. Marta Grau (castellano) y de Dñª. Roser Coscolla (catalán) dentro de los límites más clásicos de la interpretación.

Un oasis de modernidad era la clase del profesor Bartolomé Olsina. Nos puso en contacto con todas las tendencias del teatro: Teatro No, Kabuki, Ópera de Pekín, Teatro americano: Eugene O´Neil, Constantin Stanivlansky, Vsevolod Meyerhold, Irvin Piscator, Bertold Brecht, Antonín Artau, Jean Vilar… Eran clases vivas que nos impulsaban a la formación y a la investigación permanentes.

Asistí a las primeras clases de la nueva Escola d´Art Dramàtic Adrià Gual, que había abierto sus puertas en el segundo trimestre de 1960, en la Cúpula del Coliseum. Me pareció muy interesante. Terminé mis estudios en el Instituto del Teatro y me matricule allí el curso 1960-61

A mis diecisiete años, con el Título del Instituto y con el carnet profesional en mis manos, me dispuse a seguir los cursos en la EADAG.

Allí empezó una nueva etapa para mí con el binomio Mª Aurèlia Capmany y Ricard Salvat. Mª Aurèlia era vital y entusiasta. Escritora, profesora de Filosofía, gran conocedora del Teatro. Ricard era más calculado , un trabajador incansable; había estudiado Dramaturgia en Alemania y poseía amplios conocimientos de las nuevas tendencias teatrales. Piscator y el teatro político. Brecht y el efecto del distanciamiento.

La EADAG tenía un cuadro de profesores muy atractivo al que se unió otra gran pedagoga Carme Serrallonga. Nos enseñaba, todos los días, Dicción y Ortofonía comparada, en catalán y en castellano. Amaba la Pedagogía y el Teatro. Hizo modélicas traducciones de grandes textos. Inolvidable.
 
3.                  Durante varios años de tu vida rodabas varias películas al año (¡hasta 8!), con papeles breves, es verdad, pero a eso se añade teatro y televisión. ¿Cómo lograbas combinar tanta actividad?
Hay años que rodaba hasta en diez películas y varios programas de televisión.
Y actuaba en el teatro. He trabajado muchísimo. Y he estudiado mucho. Tengo esa mala costumbre.

Las técnicas de trabajo son distintas en cada medio: el Teatro, el Cine, la Televisión, el Doblaje… tienen sus reglas claras. Y creo que las conozco y las domino. Pero siempre tienes que estar estudiando y preparándote para cada actuación, porque se plantean problemas diferentes. Nada es casual. Tienes que controlarlo todo.

Cierto que a veces saltas compaginando varios medios. Todo es una técnica de control. Tienes que saber exactamente dónde estás y aplicar tu experiencia.

4.                  Tal vez seas actor fetiche de algunos directores, al menos eso parece con las películas de Forges (País S.A. 1975 y El bengador gusticiero y su pastelera madre, 1977). ¿Cómo fue trabajar en estas películas? ¿Qué otros directores han repetido contigo y te consta que te aprecian?
Sí, he repetido con muchos directores. Pedro Lazaga, Jaime Chávarri, Jordi Grau, Antonio Drove, Pilar Miró, Ramón Fernández, Pedro Masó, Jesús Yagüe… Algunos me consideraban su actor fetiche. Pero lo cierto es que en todos los casos se establecía un sistema de complicidad para conseguir en la pantalla lo que se planteaba en los ensayos. Quería saber lo que tenían en sus cabezas y así conseguir acercarme a la imagen que buscaban. Es apasionante y cuando se consigue, es muy gratificador. Esencialmente en el Cine y en la Televisión. 

 
 
 
 
 
Con Forges (Antonio Fraguas) hice dos películas y un programa de televisión. Estaban preparando “País S.A.” y el maquillador José Antonio Sánchez, con el que había trabajado en otras películas, me citó en la productora para presentarme a Forges. Estaban buscando un actor para interpretar el papel de “Mariano, el hombre forgiano”. Me vieron y me dieron el papel. Luego vino “El bengador gusticiero y su pastelera madre”, un auto sacramental, las aventuras de un héroe manchego.

 
Y finalmente rodamos 24 horas aquí, guión de Froges y realización de Carmelo Barrera. Un programa especial de RTVE para celebrar los 25 años de funcionamiento del Ente. Las críticas de Forges, trabajador y conocedor de Televisión Española, fueron tan agudas y certeras que después de anunciar la emisión fue prohibida. Nos quedamos sin celebración de cumpleaños.