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martes, 3 de enero de 2017

Los ¿dramas? de Gracita Morales. Cuarta parte.



Una vez repasada la vida profesional, plagada de comedias, podemos responder a esta pregunta: ¿Cuáles eran los dramas de Gracita Morales? Seguramente hubo un drama profesional: quedar encasillada en su papel de asistenta del hogar, caer en el olvido y no recibir llamadas para volver a protagonizar películas, no haber sabido aprovechar bien su fama o sus ahorros, etc. Pero, seguramente, fue más bien un drama personal: su fallido matrimonio con el pintor canario Marín Zerolo, no haber tenido hijos y, tal vez derivado de esto, sus problemas psíquicos. Como es sabido, algunos compañeros de profesión (Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Mariano Ozores, Concha Velasco, etc.) en entrevistas o en sus propias biografías explicaron en su momento lo díficil que era trabajar con ella y lo complicado de su carácter, que hizo que falleciera sin contar con el respaldo de sus compañeros de profesión y en una precaria situación económica.

 
 
 
Hemos encontrado pocas referencias a este hecho sucedido en 1979-1980: un posible intento de suicidio con una sobredosis de fármacos. Entonces Gracita Morales pesaba 35 kilos y se comentó que padecía de úlcera gástrica, desmintiéndose entonces que se le hubieran extirpado tres cuartas partes del estómago. Poco tiempo después (como puede verse en esta portada de Pronto del año 1981) se publicó que volvía a encontrar la felicidad, tras catorce años de problemas.

 
 

domingo, 25 de mayo de 2014

Entrevista al actor José Lifante (segunda parte)



 
1.                  Tu labor entre los atriles del doblaje se ciñe a principios de los años 90, y no constan trabajos posteriores. ¿Por qué no has vuelto a hacer doblaje?
 No me gusta encasillarme. Cuando ya no estaba contratado fijo, lo dejaba cuando me salía una película o una obra de teatro. Además, muchos estudios te pedían que fueras autónomo, que cotizases por cuenta propia a la Seguridad Social. Yo siempre había sido trabajador por cuenta ajena y no quería cambiar. Fui muy poco “emprendedor”.

2.                  Uno de tus papeles que más me gusta es un episódico en Turno de oficio. Diez años después (Manuel Matjí, 1996). ¿Cómo fue hacer de ese guía de museo de doble vida?
Fue muy divertido. El guión era muy bueno: por las casualidades de la vida todo se iba al traste. Y como la Casa de la Moneda no nos permitió rodar en sus instalaciones, porque parece ser que el hecho estaba basado en un caso real, tuvimos que trabajar en la rotativa de un semanario, convertida en imprenta de papel moneda. Imaginaos a veinte niños viendo funcionar la rotativa. Miles de billetes por segundo. Creo que se llevaron billetes para empapelar todas sus casas.

3.                  De finales de los años 90 es también un trabajo en televisión, tal vez no muy conocido, La saga de los Clark (Paco Mir, 1997), serie en píldoras de un minuto que se incluía en Lo más plus (Canal Plus). Ya que tenía un ritmo endiablado, ¿era difícil rodar a esa velocidad, sin cortar las tomas?


Era una idea muy original de Paco Mir. Los capítulos no duraban más de tres o cuatro minutos. Todo sucedía en casa de los Clark. Los personajes entraban y salían de plano en una sola secuencia. No había cambio de plano durante la secuencia que formaba el capítulo, que se rodaba de un tirón y con un ritmo trepidante. El rodaje era todo un espectáculo. Los actores que no estábamos en plano debíamos situarnos justo detrás de la cámara para que no nos pillasen. Agotador.

4.                  Uno de tus últimos trabajos ha sido el de la serie de terror para internet Cementerio de historias. ¿Qué te parece actuar para un producto pensado para internet?

 
Este proyecto me interesó vivamente. Partía de un grupo de diez nuevos directores, acabados de salir de la escuela de cine Ars. En lugar de hacer un corto cada uno, pensaron que lo mejor era dirigir una serie de diez capítulos con una temática unitaria. Eligieron el terror. Cada uno a su aire. En ese momento conectaron conmigo. Necesitaban un hilo conductor para dar unidad a la serie. Buscaron un personaje y un lugar común para dar unidad a todos los capítulos. ¿Quién mejor que un enterrador en un cementerio? El enterrador que yo interpretaría rodaría las entradas y salidas de cada episodio. Hablando con los internautas. Haría pequeñas acciones que escribiría y dirigiría cada uno de los directores.

Empecé a trabajar el personaje, las situaciones, el léxico y los gestos comunes con cada uno de los directores. Íbamos sumando y dando forma al enterrador. Entonces planteé una propuesta a los diez directores que se sorprendieron: el enterrador iba a hablar con el internauta directamente, no colectivamente, como se hace habitualmente: .-“¿Cómo están ustedes? Buenas noches a todos”, sino individualmente, intentando obviar el género en las frases.

O sea, mi interlocutor iba a ser una persona a quien dirigía mis comentarios:
"¡Hola, ¿ya estás ahí? Buenas noches. Prepárate para sufrir”.
“SI tienes miedo siempre puedes desconectarte”.

Rodamos dos temporadas de “Cementerio de historias”. Dieciocho capítulos en total. Creo que hicimos un excelente trabajo. Ahí está.
5.                  De tus muchísimos trabajos me llama la atención que hay pocos -sobre todo en cine y televisión (salvo A l’est del Besós y Estació d’enllaç)- en catalán (o bien rodados en Cataluña). ¿Lo has pensado alguna vez?
No olvides que yo empecé mi carrera profesional en Barcelona. Este año se cumplen 55 años de mi primer contrato laboral en el Pequeño teatro Winsord, con la empresa Matas–Munné y con la compañía de Enrique Diosdado y Amelia de la Torre. Hasta 1974, yo estuve trabajando en Barcelona. Teatro, Cine y Televisión, en catalán y en castellano. En 1974, rodando la película de Jordi Grau No profanar el sueño de los muertos en los estudios Cinearte de Madrid, y debido a las ofertas de trabajo que me ofrecían especialmente en cine, me planteé la posibilidad de trasladarme a vivir a esa ciudad. Hace 40 años que vivo en Madrid pero siempre que me han llamado y he tenido ocasión, he vuelto a trabajar en Barcelona. Prueba de ello, esta lista de trabajos hechos en Barcelona:

       TEATRO.-
       1987  “Es així, si us ho sembla” L. Pirandello . Teatre Romea
       1996  “Los Alpes en llamas” P. Turrini. Teatre Artembrut
       1996  “Prendre partit” R .Hardwood. Teatre Villarroel.
       1999  “El maniquí” M. Rodoreda. Teatre Nacional Catalá.
       CINE.-
       1977  “Vámonos, Bárbara” de Cecilia Bartolomé.
       1977  “La frontera” de Toni Garriga y Jan Baca. (Cortometraje)
       1978  “Una mariposa sobre la espalda” de Jacques Deray.
       1978  “Companys, procés a Catalunya” de Josep Mª Forn.
       1988  “Soy yo el que tu buscas” de Jaime Chavarri.
       1991  “El largo invierno” de Jaime Camino.
       1997  “El laberinto griego” de Rafael Alcazar.
       2001  “Dagon” de Stuard Gordon.
       2006  “Rojo sangre” de Chistian Molina.
       2012  “Lentejuelas de sangre” de Eduardo Gión.
       TELEVISIÓN.-
       1984  “Cinc minuts” (teatre) Roger Justafré. TVE. BCN.
       1984  “El Show de la Familia Pera” (serie) Joan Pera. TVE.BCN.
       1987  “A l´est del Besos” (serie) Ángel Alonso. TVE. BCN.
       1988  “Crònica negra” (serie) Ricard Reguant. TV3
       1996  “Estació d´enllaç” (serie) Jordi Frades. TV3
       1996  “Oh, Espanya – Catalunya” (serie) TV3
       1997  “La saga de los Clark” Paco Mir. Canal Plus.

Cuando me llaman, voy.

6.                  ¿Te consideras un actor querido por los compañeros? Tal vez quieres mencionar los premios que has logrado o los homenajes que te han dado.
Soy un actor respetado. Con prestigio. Y me siento querido por mis compañeros. Soy un actor independiente. Cuando voy a una manifestación, o firmo un documento de protesta o algún escrito reivindicativo lo hago a título particular. No tengo premios. Mi mejor premio es seguir trabajando. Tal vez no he sabido, o no he querido, estar en el sitio adecuado en el momento oportuno.

7.                  Mencionar a compañeros con los que has trabajado será una labor complicada, pues has compartido repartos con muchísimos actores. Tal vez quieres mencionar a alguno por alguna razón en concreto.
Sí, es una labor complicadísima. Todos mis compañeros y compañeras de profesión son excepcionales. Aguantan y sobreviven en un ambiente hostil donde los haya. A veces nos reconforta la sensibilidad de la gente corriente, la gente de la calle, cuando te agradecen que les hagas pasar un buen rato riendo, sintiendo miedo o llorando.

Nunca olvidaré lo que me dijo el jefe de actividades culturales de una importante Caja de Ahorros de Madrid, cuando le pedí dinero para la Campaña de Teatro Escolar:

-“Pero ¿qué queda después de ver una representación teatral, de ver una película? Hagan ustedes esculturas, pinten cuadros, escriban libros. Cosas tangibles…Que las pueda tocar”.

Sin comentarios.

8.                  Tu mujer es la actriz Elisenda Ribas. ¿Qué trabajos has compartido con ella además de la serie catalana A l’est del Besós (1989)?
Elisenda Ribas, mi mujer, es una excelente actriz. De esas que traspasan la batería y llegan al público. Con unas facultades únicas. Hemos trabajado juntos en teatro, en cine, en televisión… Nunca formando pareja.

 
 
 
Hemos coincidido en programas como: “Santa Teresa” (1983), “Lecciones de tocador”. (1983), “Cinc minuts” (1984), “Media naranja” (1985), “A l´est del Besós” (1987), “La banda de Pérez” (1996), “Ada madrina” (1998), “El marqués de Sotoancho” (2000), “¡Ala Dina!” (2000), “Luna negra” (2000)...

9.                  Tu página web es una joya por lo bien mimados que están todos tus trabajos y me consta que andas buscando algunos de los que no conservas copia. ¿Quieres mencionar alguno en concreto para así ayudar a completar tu colección?

 
Estoy muy contento con mi página web. Le estoy dedicando mucho tiempo, pero creo que vale la pena. Agradezco el esfuerzo de todas las personas que me ayudan a encontrar trabajos que me faltan. Incluyo una lista de películas que busco, por si alguien puede ayudarme a encontrarlas:

1972  EL HIJO DE MARÍA                       Jacinto Esteva
1972  DRÁCULA (6 Primeros planos) Teatro.     Blas Martí. Fondo Cinematiraje Riera
1974  ROBÍ HOOD NUNCA MUERE              Francesc Bellmunt
1974  UNA MUJER DIPLOMÁTICA         Charlotte Braustrom-Harerasty Pod.
1976  LA TERCERA PUERTA           Álvaro Forqué
1981  CONCIERTO BARROCO               Jose Montes-Baquer
1981  LA VIDA, EL AMOR Y LA MUERTE       Carlos Puerto
1984  ANA NON (con Germain Monteró)        Jean Piatt
1985  AMERICONGA. MON AMI WASHINGTON   Helvio Soto

10.              ¿En qué proyectos has estado involucrado últimamente? ¿Cómo ves tu futuro en la carrera de actor? ¿Has dirigido alguna vez algo o te interesaría pasar a ser director?
Los actores nunca tenemos el futuro asegurado. Acabamos un trabajo y esperamos el siguiente.

Últimamente he estado grabando para la productora Diagonal TV varios capítulos de la novela Amar es para siempre.


Estamos preparando el rodaje de un corto sobre un pintor español, para antes del verano. También estoy preparando un recital de poemas de Antonio Machado. He dirigido varias obras de teatro. Me gusta más actuar.

11.              Siempre que leo entrevistas de actores me quedo con ganas de saber qué pruebas de cásting no superaste, o que trabajos no pudiste hacer por incompatibilidad con otros. Aprovecha para desvelarnos algo...
Me hubiera gustado terminar la película de Terry Gilliam The man who killed Don Quijote. Yo era el actor que interpretaba el Quijote de la época actual, que rodaba un spot publicitario para el productor Johny Deep. Tengo entendido que el director quiere retomar el rodaje. Espero volver a formar parte de su equipo.


Si te contestase con detalle esta pregunta podríamos escribir un libro. No lo descarto, pero más adelante.

12.              Si se ha quedado algo en el tintero, ¡dispara!
Mucho. Casi doscientas páginas.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Entrevista al actor José Lifante (primera parte)






1.                  ¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿Cuándo y cómo decidiste ser actor?
No, no pertenezco a una familia de artistas.

Estudié en el Colegio “Pedro Vila”, frente al Arco de Triunfo, en el barrio de Rivera de Barcelona. Era un colegio laico. Constaba de tres grandes edificios: el colegio de las chicas y la capilla a la derecha; la biblioteca, la sala de música y conciertos en el centro y a la izquierda el colegio de los chicos y el salón de actos, que creo que ya no existe. Y tres grandes patios donde jugábamos, por separado, en los recreos y al entrar o al salir del colegio. Siempre que paso por allí me traslado a mi niñez y lo contemplo con cariño.  

Dábamos diversas asignaturas, pero teníamos un profesor que era el tutor de cada curso. Cuando llegué a sexto, el profesor Sr. Salgado decidió que representaríamos una obra de teatro, de la Galería Salesiana, (las obras estaban adaptadas para chicos o chicas). Debuté en el teatro del colegio con la obra El verdugo de Sevilla de Pedro Muñoz Seca. Fue un descubrimiento mágico que cambiaría mi vida.

2.                  Te formaste como actor en Barcelona, en el Institut del Teatre y en la Escola d’Art Dramàtic Adrià Gual. ¿Hay algún actor conocido que estudiara contigo? ¿A quién te apetece mencionar que no sea tan conocido y coincidera contigo estudiando, o bien alguien que no haya seguido con la interpretación?
Sí. Me matriculé en el Institut del Teatre (entonces Instituto del Teatro, en la calle Elisabets) a los catorce años, edad mínima permitida. Y, durante tres años, estudié Arte Dramático. Conseguí el carnet profesional y el título de actor (en los años noventa me canjearon ese título de actor por un Título Universitario de Interpretación Dramática). En 1957, el Director del “Instituto del Teatro” era D. Guillermo Díaz Plaja, a quien cariñosamente llamábamos “Tío Güili”, sesudo hombre de letras, con varios libros imprescindibles en su haber, muy culto, y cachondo. La primera fila de la clase estaba reservada para las alumnas. Los chicos nos teníamos que sentar detrás. Su clase de Literatura siempre estaba llena. Era un excelente profesor.

Las clases de Declamación corrían a cargo de Dñª. Marta Grau (castellano) y de Dñª. Roser Coscolla (catalán) dentro de los límites más clásicos de la interpretación.

Un oasis de modernidad era la clase del profesor Bartolomé Olsina. Nos puso en contacto con todas las tendencias del teatro: Teatro No, Kabuki, Ópera de Pekín, Teatro americano: Eugene O´Neil, Constantin Stanivlansky, Vsevolod Meyerhold, Irvin Piscator, Bertold Brecht, Antonín Artau, Jean Vilar… Eran clases vivas que nos impulsaban a la formación y a la investigación permanentes.

Asistí a las primeras clases de la nueva Escola d´Art Dramàtic Adrià Gual, que había abierto sus puertas en el segundo trimestre de 1960, en la Cúpula del Coliseum. Me pareció muy interesante. Terminé mis estudios en el Instituto del Teatro y me matricule allí el curso 1960-61

A mis diecisiete años, con el Título del Instituto y con el carnet profesional en mis manos, me dispuse a seguir los cursos en la EADAG.

Allí empezó una nueva etapa para mí con el binomio Mª Aurèlia Capmany y Ricard Salvat. Mª Aurèlia era vital y entusiasta. Escritora, profesora de Filosofía, gran conocedora del Teatro. Ricard era más calculado , un trabajador incansable; había estudiado Dramaturgia en Alemania y poseía amplios conocimientos de las nuevas tendencias teatrales. Piscator y el teatro político. Brecht y el efecto del distanciamiento.

La EADAG tenía un cuadro de profesores muy atractivo al que se unió otra gran pedagoga Carme Serrallonga. Nos enseñaba, todos los días, Dicción y Ortofonía comparada, en catalán y en castellano. Amaba la Pedagogía y el Teatro. Hizo modélicas traducciones de grandes textos. Inolvidable.
 
3.                  Durante varios años de tu vida rodabas varias películas al año (¡hasta 8!), con papeles breves, es verdad, pero a eso se añade teatro y televisión. ¿Cómo lograbas combinar tanta actividad?
Hay años que rodaba hasta en diez películas y varios programas de televisión.
Y actuaba en el teatro. He trabajado muchísimo. Y he estudiado mucho. Tengo esa mala costumbre.

Las técnicas de trabajo son distintas en cada medio: el Teatro, el Cine, la Televisión, el Doblaje… tienen sus reglas claras. Y creo que las conozco y las domino. Pero siempre tienes que estar estudiando y preparándote para cada actuación, porque se plantean problemas diferentes. Nada es casual. Tienes que controlarlo todo.

Cierto que a veces saltas compaginando varios medios. Todo es una técnica de control. Tienes que saber exactamente dónde estás y aplicar tu experiencia.

4.                  Tal vez seas actor fetiche de algunos directores, al menos eso parece con las películas de Forges (País S.A. 1975 y El bengador gusticiero y su pastelera madre, 1977). ¿Cómo fue trabajar en estas películas? ¿Qué otros directores han repetido contigo y te consta que te aprecian?
Sí, he repetido con muchos directores. Pedro Lazaga, Jaime Chávarri, Jordi Grau, Antonio Drove, Pilar Miró, Ramón Fernández, Pedro Masó, Jesús Yagüe… Algunos me consideraban su actor fetiche. Pero lo cierto es que en todos los casos se establecía un sistema de complicidad para conseguir en la pantalla lo que se planteaba en los ensayos. Quería saber lo que tenían en sus cabezas y así conseguir acercarme a la imagen que buscaban. Es apasionante y cuando se consigue, es muy gratificador. Esencialmente en el Cine y en la Televisión. 

 
 
 
 
 
Con Forges (Antonio Fraguas) hice dos películas y un programa de televisión. Estaban preparando “País S.A.” y el maquillador José Antonio Sánchez, con el que había trabajado en otras películas, me citó en la productora para presentarme a Forges. Estaban buscando un actor para interpretar el papel de “Mariano, el hombre forgiano”. Me vieron y me dieron el papel. Luego vino “El bengador gusticiero y su pastelera madre”, un auto sacramental, las aventuras de un héroe manchego.

 
Y finalmente rodamos 24 horas aquí, guión de Froges y realización de Carmelo Barrera. Un programa especial de RTVE para celebrar los 25 años de funcionamiento del Ente. Las críticas de Forges, trabajador y conocedor de Televisión Española, fueron tan agudas y certeras que después de anunciar la emisión fue prohibida. Nos quedamos sin celebración de cumpleaños.

viernes, 2 de mayo de 2014

Entrevista al director de cine Álvaro Fernández Armero





  1. ¿Creciste en una familia cinéfila? ¿Cómo era tu relación con el cine de niño y adolescente?
No, mi familia no es especialmente cinéfila, aunque me llevaban al cine bastante. Los viernes veíamos la película de La clave, y los sábados, Sábado cine y Primera sesión en TVE.

  1. ¿Tenías claro que tu futuro estaría relacionado con la dirección o te interesaban otros campos artísticos?
Siempre quise dedicarme al cine, desde que tengo uso de razón.

  1. Como otros directores jóvenes de la generación de los 90 fuiste culpable de que muchos nos interesáramos por el cine español, por ejemplo, con tu debut en el cortometraje El columpio (1992).¿Tenías previso otro final para esta estupenda historia? ¿Pensaste alguna vez en una segunda parte o continuación?

Nunca. El columpio me ha dado muchísimas alegrías, todavía hoy, pero nunca pensé en una posible segunda parte.

  1. Tu debut en el largometraje con Todo es mentira (1994) fue celebrado tanto por crítica y público. Los medios de comunicación saludaron a la película como una visión a la española de la generación X. ¿Fue esto algo bueno o malo para la película?
 

A mí recuerdo que me molestaba esa etiqueta, pero creo que fue algo positivo para la promoción de la película.

sábado, 22 de marzo de 2014

Entrevista al actor Miquel Sitjar



  1. ¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿De dónde viene tu interés por la interpretación?
Siempre he considerado a mi padre un artista. Ilustrador y diseñador gráfico, tiene una empresa de publicidad y ha mantenido a su familia ejerciendo siempre su vocación artística… Aun así, no puedo decir que yo provenga de una familia de actores ni directores ni nada relacionado con mi profesión. Pero siempre les he agradecido muchísimo a mis padres apoyarme en mis proyectos y educarme en la creencia de que yo puedo conseguir vivir una vida en la que mi profesión sea a la vez mi vocación.
Mi vocación se despertó por primera vez en un escenario. Tuvimos que hacer una obra de teatro en el colegio cuando yo era un niño para recaudar dinero para nuestro viaje de final de curso… Nada más abrirse el telón… esa adrenalina…, ese intercambio vivo entre lo que ocurría en el escenario y la respuesta del público… su respiración… fue una extrañísima sensación… ¡Había encontrado mi sitio! Y cuando escuché los aplausos… ¡me sentí tan agradecido! Entonces lo supe.

  1. ¿Cómo y cuando se produjo tu formación como actor? ¿Quieres mencionar a algún profesor o compañero de esta época por alguna razón en concreto?
Comencé mis clases de interpretación en una escuela de cine de Barcelona al inicio del curso siguiente a haber representado mi primera obra en el colegio. Las combinaba con estudios de radio y televisión, el primer curso de la carrera de derecho y mi trabajo (me habían becado) en la radio… ¡Tenía que comer andando de un lado a otro!, así que fui abandonando todos los estudios que no tenían que ver con mi formación como actor y fui llenando mis horas con distintos cursos interpretativos. Estudié interpretación de texto, improvisación, análisis de guiones, teatro, televisión… Fueron unos años maravillosos... pero, sin duda, lo que más me marcó fueron mis cuatro años de trapecio. El trapecio me enseñó a combinar técnica y entrega, conocimiento del espacio y gestión de mis propios recursos… Son unos estudios que siempre recomendaría a cualquiera que quisiera dedicarse a la profesión de actor.

  1. ¿Tenías pensado otros futuros laborales además del de la interpretación? ¿Hubo algún debut ante las cámaras o en los escenarios del que no haya quedado constancia?
En aquella época parecía que si no estudiabas una carrera universitaria no cumplías con lo que se esperaba de ti… Así que me planteé estudiar periodismo. ¡Pero no conseguí la nota por una décima en la media! Eso me llevó a empezar mi carrera de Derecho… Pero al final todo quedó en nada. ¡Ni siquiera acabé el primer año! ¡Aquello no era para mí!
Después de mi primer año de estudios de radio y televisión ya estaba trabajando en la radio… y aún así, ni siquiera el periodismo me llenaba y se fue desvaneciendo al lado de los primeros pequeños papeles que me salían en televisión y en el teatro.


Como anécdota, recuerdo que me dieron trabajo para vender los programas de mano en el Teatro Condal de Barcelona. Se representaba Germansde sang (Hermanos de Sangre) por primera vez en Barcelona. A los cuatro días de quedarme en medio del pasillo con el programa en alto mientras entraba el público a la platea, decidí jugármela a todo o nada y comencé a representar un número improvisado para vender los programas… Aquél día vendí tres veces más programas que antes, y además (yo no lo sabia), habían venido todos los jefes de la productora que había preparado aquél montaje! El público se divertía, y ¡ni siquiera se fueron al bar a la media parte para continuar viendo el “numerito improvisado” del loco de los programas!
Los jefes me felicitaron mucho, y luego de los programas vinieron los CDs de la banda sonora del espectáculo… Fue una época maravillosa que acabó con mi contratación para mi primera serie de televisión en TV3.

 
  1. No he encontrado apenas referencias a la primera vez que actuaste delante de una cámara, en la serie parodia de culebrones Camino tortuoso (Canal 37-Mallorca y Canal 51-Badalona). ¿En qué consistía tu trabajo?
Ese fue un proyecto de unos compañeros de clase de mis estudios de interpretación en el CECC (Centro de Estudios Cinematográficos de Catalunya). Yo interpretaba el papel de un sicario en un culebrón llevado al límite de la parodia. Fue divertido participar en ese proyecto.

  1. Tu debut profesional ante las cámaras se produjo, si no me equivoco, en el capítulo El contracte de la serie Estació d'enllaç (TV3, 1995). ¿En qué consistía tu papel? ¿Qué recuerdas de este debut ante las cámaras?

¡Ui…! ¡Recuerdo que fue un subidón enorme! En aquel momento Estació d’enllaç era una serie que tenía mucha audiencia en Catalunya. El director era Orestes Lara, un auténtico genio… Siempre le estaré agradecido por aquel papel, porque creo que en realidad aquello se acabó convirtiendo, sin yo saberlo, en la prueba para cogerme luego en la serie Nissaga de Poder, que fue sin lugar a dudas el trampolín que necesitaba para arrancar de forma profesional mi carrera de actor.