Una vez repasada la vida profesional, plagada de comedias, podemos
responder a esta pregunta: ¿Cuáles eran
los dramas de Gracita Morales? Seguramente hubo un drama profesional:
quedar encasillada en su papel de asistenta del hogar, caer en el olvido y no
recibir llamadas para volver a protagonizar películas, no haber sabido
aprovechar bien su fama o sus ahorros, etc. Pero, seguramente, fue más bien un
drama personal: su fallido matrimonio con el pintor canario Marín Zerolo, no haber tenido hijos y, tal vez
derivado de esto, sus problemas psíquicos. Como es sabido, algunos compañeros
de profesión (Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Mariano Ozores, Concha
Velasco, etc.) en entrevistas o en sus propias biografías explicaron en su
momento lo díficil que era trabajar con ella y lo complicado de su carácter,
que hizo que falleciera sin contar con el respaldo de sus compañeros de
profesión y en una precaria situación económica.
Hemos encontrado pocas referencias a este hecho sucedido en 1979-1980: un posible intento de suicidio con una sobredosis de fármacos. Entonces Gracita Morales pesaba 35 kilos y se comentó
que padecía de úlcera gástrica, desmintiéndose entonces que se le hubieran
extirpado tres cuartas partes del estómago. Poco tiempo después (como puede
verse en esta portada de Pronto del
año 1981) se publicó que volvía a encontrar la felicidad, tras catorce años de
problemas.
1.Tu labor entre
los atriles del doblaje se ciñe a principios de los años 90, y no constan trabajos
posteriores. ¿Por qué no has vuelto a hacer doblaje?
No me gusta encasillarme. Cuando ya no estaba contratado
fijo, lo dejaba cuando me salía una película o una obra de teatro. Además,
muchos estudios te pedían que fueras autónomo, que cotizases por cuenta propia
a la Seguridad Social. Yo siempre había sido trabajador por cuenta ajena y no
quería cambiar. Fui muy poco “emprendedor”.
Fue muy divertido. El guión era muy bueno: por las casualidades
de la vida todo se iba al traste. Y como la Casa de la Moneda no nos permitió
rodar en sus instalaciones, porque parece ser que el hecho estaba basado en un
caso real, tuvimos que trabajar en la rotativa de un semanario, convertida en
imprenta de papel moneda. Imaginaos a veinte niños viendo funcionar la
rotativa. Miles de billetes por segundo. Creo que se llevaron billetes para
empapelar todas sus casas.
3.De finales de
los años 90 es también un trabajo en televisión, tal vez no muy conocido, La saga de los Clark (Paco Mir, 1997),
serie en píldoras de un minuto que se incluía en Lo más plus (Canal Plus). Ya que tenía un ritmo endiablado, ¿era
difícil rodar a esa velocidad, sin cortar las tomas?
Era una idea
muy original de Paco Mir. Los capítulos no duraban más de tres o cuatro
minutos. Todo sucedía en casa de los Clark. Los personajes entraban y salían de
plano en una sola secuencia. No había cambio de plano durante la secuencia que
formaba el capítulo, que se rodaba de un tirón y con un ritmo trepidante. El
rodaje era todo un espectáculo. Los actores que no estábamos en plano debíamos
situarnos justo detrás de la cámara para que no nos pillasen. Agotador.
4.Uno de tus
últimos trabajos ha sido el de la serie de terror para internet Cementerio de historias. ¿Qué te parece
actuar para un producto pensado para internet?
Este proyecto
me interesó vivamente. Partía de un grupo de diez nuevos directores, acabados
de salir de la escuela de cine Ars. En lugar de hacer un corto cada uno,
pensaron que lo mejor era dirigir una serie de diez capítulos con una temática
unitaria. Eligieron el terror. Cada uno a su aire. En ese momento conectaron conmigo.
Necesitaban un hilo conductor para dar unidad a la serie. Buscaron un personaje
y un lugar común para dar unidad a todos los capítulos. ¿Quién mejor que un
enterrador en un cementerio? El enterrador que yo interpretaría rodaría las
entradas y salidas de cada episodio. Hablando con los internautas. Haría
pequeñas acciones que escribiría y dirigiría cada uno de los directores.
Empecé a
trabajar el personaje, las situaciones, el léxico y los gestos comunes con cada
uno de los directores. Íbamos sumando y dando forma al enterrador. Entonces
planteé una propuesta a los diez directores que se sorprendieron: el enterrador
iba a hablar con el internauta directamente, no colectivamente, como se hace
habitualmente: .-“¿Cómo están ustedes? Buenas noches a todos”, sino
individualmente, intentando obviar el género en las frases.
O sea, mi
interlocutor iba a ser una persona a quien dirigía mis comentarios:
"¡Hola,
¿ya estás ahí? Buenas noches. Prepárate para sufrir”.
“SI tienes
miedo siempre puedes desconectarte”.
Rodamos dos
temporadas de “Cementerio de historias”. Dieciocho capítulos en total. Creo que
hicimos un excelente trabajo. Ahí está.
5.De tus
muchísimos trabajos me llama la atención que hay pocos -sobre todo en cine y
televisión (salvo A l’est del Besós y
Estació d’enllaç)- en catalán (o bien
rodados en Cataluña). ¿Lo has pensado alguna vez?
No olvides que yo empecé mi carrera profesional en
Barcelona. Este año se cumplen 55 años de mi primer contrato laboral en el
Pequeño teatro Winsord, con la empresa Matas–Munné y con la compañía de Enrique
Diosdado y Amelia de la Torre. Hasta 1974, yo estuve trabajando en Barcelona.
Teatro, Cine y Televisión, en catalán y en castellano. En 1974, rodando la
película de Jordi Grau No profanar el
sueño de los muertos en los estudios Cinearte de Madrid, y debido a las
ofertas de trabajo que me ofrecían especialmente en cine, me planteé la
posibilidad de trasladarme a vivir a esa ciudad. Hace 40 años que vivo en
Madrid pero siempre que me han llamado y he tenido ocasión, he vuelto a
trabajar en Barcelona. Prueba de ello, esta lista de trabajos hechos en
Barcelona:
TEATRO.-
1987 “Es així, si us ho sembla” L. Pirandello .
Teatre Romea
1996 “Los Alpes en llamas” P. Turrini. Teatre Artembrut
1996 “Prendre partit” R .Hardwood. Teatre
Villarroel.
1999 “El maniquí” M. Rodoreda. Teatre Nacional Catalá.
CINE.-
1977 “Vámonos, Bárbara” de Cecilia Bartolomé.
1977 “La frontera” de Toni Garriga y Jan Baca.
(Cortometraje)
1978 “Una mariposa sobre la espalda” de Jacques
Deray.
1978 “Companys, procés a Catalunya” de Josep Mª
Forn.
1988 “Soy
yo el que tu buscas” de Jaime Chavarri.
1991 “El largo invierno” de Jaime Camino.
1997 “El laberinto griego” de Rafael Alcazar.
2001“Dagon”
de Stuard Gordon.
2006“Rojo
sangre” de Chistian Molina.
2012“Lentejuelas
de sangre” de Eduardo Gión.
TELEVISIÓN.-
1984 “Cinc minuts” (teatre) Roger Justafré. TVE.
BCN.
1984 “El Show de la Familia Pera” (serie) Joan
Pera. TVE.BCN.
1987 “A
l´est del Besos” (serie) Ángel Alonso. TVE. BCN.
1988 “Crònica negra” (serie) Ricard Reguant. TV3
1996 “Estació d´enllaç” (serie) Jordi Frades. TV3
1996 “Oh, Espanya – Catalunya” (serie) TV3
1997 “La saga de los Clark” Paco Mir. Canal Plus.
Cuando me llaman, voy.
6.¿Te consideras
un actor querido por los compañeros? Tal vez quieres mencionar los premios que
has logrado o los homenajes que te han dado.
Soy un actor respetado. Con prestigio. Y me siento
querido por mis compañeros. Soy un actor independiente. Cuando voy a una
manifestación, o firmo un documento de protesta o algún escrito reivindicativo
lo hago a título particular. No tengo premios. Mi mejor premio es seguir
trabajando. Tal vez no he sabido, o no he querido, estar en el sitio adecuado
en el momento oportuno.
7.Mencionar a
compañeros con los que has trabajado será una labor complicada, pues has
compartido repartos con muchísimos actores. Tal vez quieres mencionar a alguno
por alguna razón en concreto.
Sí, es una labor complicadísima. Todos mis compañeros y
compañeras de profesión son excepcionales. Aguantan y sobreviven en un ambiente
hostil donde los haya. A veces nos reconforta la sensibilidad de la gente
corriente, la gente de la calle, cuando te agradecen que les hagas pasar un
buen rato riendo, sintiendo miedo o llorando.
Nunca olvidaré lo que me dijo el jefe de actividades
culturales de una importante Caja de Ahorros de Madrid, cuando le pedí dinero
para la Campaña de Teatro Escolar:
-“Pero ¿qué queda después de ver una representación
teatral, de ver una película? Hagan ustedes esculturas, pinten cuadros, escriban
libros. Cosas tangibles…Que las pueda tocar”.
Sin comentarios.
8.Tu mujer es la
actriz Elisenda Ribas. ¿Qué trabajos has compartido con ella además de la serie
catalana A l’est del Besós(1989)?
Elisenda Ribas, mi mujer, es una excelente actriz. De
esas que traspasan la batería y llegan al público. Con unas facultades únicas. Hemos
trabajado juntos en teatro, en cine, en televisión… Nunca formando pareja.
Hemos coincidido en programas como: “Santa Teresa” (1983),
“Lecciones de tocador”. (1983), “Cinc minuts” (1984), “Media naranja” (1985), “A
l´est del Besós” (1987), “La banda de Pérez” (1996), “Ada madrina” (1998), “El
marqués de Sotoancho” (2000), “¡Ala Dina!” (2000), “Luna negra” (2000)...
9.Tu página web
es una joya por lo bien mimados que están todos tus trabajos y me consta que
andas buscando algunos de los que no conservas copia. ¿Quieres mencionar alguno
en concreto para así ayudar a completar tu colección?
Estoy muy contento con mi página web. Le estoy dedicando
mucho tiempo, pero creo que vale la pena. Agradezco el esfuerzo de todas las
personas que me ayudan a encontrar trabajos que me faltan. Incluyo una lista de
películas que busco, por si alguien puede ayudarme a encontrarlas:
1972EL HIJO DE
MARÍAJacinto Esteva
1972DRÁCULA (6
Primeros planos) Teatro.Blas Martí. Fondo
Cinematiraje Riera
1974ROBÍ HOOD
NUNCA MUEREFrancesc
Bellmunt
1974UNA MUJER
DIPLOMÁTICACharlotte
Braustrom-Harerasty Pod.
1976LA TERCERA
PUERTAÁlvaro Forqué
1981CONCIERTO BARROCOJose Montes-Baquer
1981LA VIDA, EL
AMOR Y LA MUERTECarlos Puerto
1984ANA NON (con
Germain Monteró)Jean
Piatt
1985AMERICONGA.
MON AMI WASHINGTONHelvio Soto
10.¿En qué
proyectos has estado involucrado últimamente? ¿Cómo ves tu futuro en la carrera
de actor? ¿Has dirigido alguna vez algo o te interesaría pasar a ser director?
Los actores nunca tenemos el futuro asegurado. Acabamos
un trabajo y esperamos el siguiente.
Últimamente he estado grabando para la productora Diagonal
TV varios capítulos de la novela Amar es
para siempre.
Estamos preparando el rodaje de un corto sobre un pintor
español, para antes del verano. También estoy preparando un recital de poemas
de Antonio Machado. He dirigido varias obras de teatro. Me gusta más actuar.
11.Siempre que leo entrevistas de actores me quedo con ganas
de saber qué pruebas de cásting no superaste, o que trabajos no pudiste hacer
por incompatibilidad con otros. Aprovecha para desvelarnos algo...
Me hubiera gustado terminar la
película de Terry Gilliam The man who killed Don Quijote. Yo era el actor que interpretaba el Quijote de la época
actual, que rodaba un spot publicitario para el productor Johny Deep. Tengo
entendido que el director quiere retomar el rodaje. Espero volver a formar
parte de su equipo.
Si te contestase con detalle
esta pregunta podríamos escribir un libro. No lo
descarto, pero más adelante.
1.¿Hay
antecedentes artísticos en tu familia? ¿Cuándo y cómo decidiste ser actor?
No, no pertenezco a una familia de artistas.
Estudié en el Colegio “Pedro Vila”, frente al Arco de
Triunfo, en el barrio de Rivera de Barcelona. Era un colegio laico. Constaba de
tres grandes edificios: el colegio de las chicas y la capilla a la derecha; la
biblioteca, la sala de música y conciertos en el centro y a la izquierda el
colegio de los chicos y el salón de actos, que creo que ya no existe. Y tres
grandes patios donde jugábamos, por separado, en los recreos y al entrar o al
salir del colegio. Siempre que paso por allí me traslado a mi niñez y lo contemplo
con cariño.
Dábamos diversas asignaturas, pero teníamos un profesor
que era el tutor de cada curso. Cuando llegué a sexto, el profesor Sr. Salgado
decidió que representaríamos una obra de teatro, de la Galería Salesiana, (las obras estaban adaptadas para chicos o
chicas). Debuté en el teatro del colegio con la obra El verdugo de Sevilla de Pedro Muñoz Seca. Fue un descubrimiento
mágico que cambiaría mi vida.
2.Te formaste
como actor en Barcelona, en el Institut del Teatre y en la Escola d’Art Dramàtic Adrià
Gual. ¿Hay algún actor conocido que
estudiara contigo? ¿A quién te apetece mencionar que no sea tan conocido y
coincidera contigo estudiando, o bien alguien que no haya seguido con la
interpretación?
Sí. Me
matriculé en el Institut del Teatre (entonces Instituto del Teatro, en la calle
Elisabets) a los catorce años, edad mínima permitida. Y, durante tres años,
estudié Arte Dramático. Conseguí el carnet profesional y el título de actor (en
los años noventa me canjearon ese título de actor por un Título Universitario
de Interpretación Dramática). En 1957, el Director del “Instituto del Teatro”
era D. Guillermo Díaz Plaja, a quien cariñosamente llamábamos “Tío Güili”, sesudo
hombre de letras, con varios libros imprescindibles en su haber, muy culto, y
cachondo. La primera fila de la clase estaba reservada para las alumnas. Los
chicos nos teníamos que sentar detrás. Su clase de Literatura siempre estaba
llena. Era un excelente profesor.
Las clases de
Declamación corrían a cargo de Dñª. Marta Grau (castellano) y de Dñª. Roser
Coscolla (catalán) dentro de los límites más clásicos de la interpretación.
Un oasis de
modernidad era la clase del profesor Bartolomé Olsina. Nos puso en contacto con
todas las tendencias del teatro: Teatro No, Kabuki, Ópera de Pekín, Teatro
americano: Eugene O´Neil, Constantin Stanivlansky, Vsevolod Meyerhold, Irvin Piscator, Bertold Brecht, Antonín Artau, Jean
Vilar… Eran clases vivas que nos impulsaban a la formación y a la investigación
permanentes.
Asistí a las
primeras clases de la nueva Escola d´Art Dramàtic Adrià Gual, que había abierto
sus puertas en el segundo trimestre de 1960, en la Cúpula del Coliseum. Me pareció
muy interesante. Terminé mis estudios en el Instituto del Teatro y me matricule
allí el curso 1960-61
A mis
diecisiete años, con el Título del Instituto y con el carnet profesional en mis
manos, me dispuse a seguir los cursos en la EADAG.
Allí empezó una
nueva etapa para mí con el binomio Mª Aurèlia Capmany y Ricard Salvat. Mª
Aurèlia era vital y entusiasta. Escritora, profesora de Filosofía, gran
conocedora del Teatro. Ricard era más calculado , un trabajador incansable; había
estudiado Dramaturgia en Alemania y poseía amplios conocimientos de las nuevas
tendencias teatrales. Piscator y el teatro político. Brecht y el efecto del
distanciamiento.
La EADAG tenía un cuadro de profesores muy
atractivo al que se unió otra gran pedagoga Carme Serrallonga. Nos enseñaba,
todos los días, Dicción y Ortofonía comparada, en catalán y en castellano.
Amaba la Pedagogía y el Teatro. Hizo modélicas traducciones de grandes textos. Inolvidable.
3.Durante varios
años de tu vida rodabas varias películas al año (¡hasta 8!), con papeles
breves, es verdad, pero a eso se añade teatro y televisión. ¿Cómo lograbas
combinar tanta actividad?
Hay años que
rodaba hasta en diez películas y varios programas de televisión.
Y actuaba en el
teatro. He trabajado muchísimo. Y he estudiado mucho. Tengo esa mala costumbre.
Las técnicas de
trabajo son distintas en cada medio: el Teatro, el Cine, la Televisión, el Doblaje…
tienen sus reglas claras. Y creo que las conozco y las domino. Pero siempre
tienes que estar estudiando y preparándote para cada actuación, porque se plantean
problemas diferentes. Nada es casual. Tienes que controlarlo todo.
Cierto que a
veces saltas compaginando varios medios. Todo es una técnica de control. Tienes
que saber exactamente dónde estás y aplicar tu experiencia.
4.Tal vez seas
actor fetiche de algunos directores, al menos eso parece con las películas de
Forges (País S.A. 1975 y El bengador gusticiero y su pastelera madre,
1977). ¿Cómo fue trabajar en estas películas? ¿Qué otros directores han
repetido contigo y te consta que te aprecian?
Sí, he repetido
con muchos directores. Pedro Lazaga, Jaime Chávarri, Jordi Grau, Antonio Drove,
Pilar Miró, Ramón Fernández, Pedro Masó, Jesús Yagüe… Algunos me consideraban
su actor fetiche. Pero lo cierto es que en todos los casos se establecía un
sistema de complicidad para conseguir en la pantalla lo que se planteaba en los
ensayos. Quería saber lo que tenían en sus cabezas y así conseguir acercarme a
la imagen que buscaban. Es apasionante y cuando se consigue, es muy
gratificador. Esencialmente en el Cine y en la Televisión.
Con Forges
(Antonio Fraguas) hice dos películas y un programa de televisión. Estaban
preparando “País S.A.” y el
maquillador José Antonio Sánchez, con el que había trabajado en otras
películas, me citó en la productora para presentarme a Forges. Estaban buscando
un actor para interpretar el papel de “Mariano, el hombre forgiano”. Me vieron
y me dieron el papel. Luego vino “El
bengador gusticiero y su pastelera madre”, un auto sacramental, las
aventuras de un héroe manchego.
Y finalmente
rodamos 24 horas aquí, guión de
Froges y realización de Carmelo Barrera. Un programa especial de RTVE para
celebrar los 25 años de funcionamiento del Ente. Las críticas de Forges,
trabajador y conocedor de Televisión Española, fueron tan agudas y certeras que
después de anunciar la emisión fue prohibida. Nos quedamos sin celebración de
cumpleaños.
¿Creciste en una familia cinéfila? ¿Cómo era tu
relación con el cine de niño y adolescente?
No, mi familia
no es especialmente cinéfila, aunque me llevaban al cine bastante. Los viernes
veíamos la película de La clave, y
los sábados, Sábado cine y Primera sesión en TVE.
¿Tenías claro que tu futuro estaría relacionado con
la dirección o te interesaban otros campos artísticos?
Siempre quise
dedicarme al cine, desde que tengo uso de razón.
Como otros directores jóvenes de la generación de
los 90 fuiste culpable de que muchos nos interesáramos por el cine
español, por ejemplo, con tu debut en el cortometraje El columpio (1992).¿Tenías previso otro final para esta
estupenda historia? ¿Pensaste alguna vez en una segunda parte o
continuación?
Nunca. El columpio me ha dado muchísimas
alegrías, todavía hoy, pero nunca pensé en una posible segunda parte.
Tu debut en el largometraje con Todo es mentira (1994) fue celebrado tanto por crítica y
público. Los medios de comunicación saludaron a la película como una
visión a la española de la generación X. ¿Fue esto algo bueno o malo para
la película?
A mí recuerdo
que me molestaba esa etiqueta, pero creo que fue algo positivo para la
promoción de la película.
¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿De
dónde viene tu interés por la interpretación?
Siempre he
considerado a mi padre un artista. Ilustrador y diseñador gráfico, tiene una
empresa de publicidad y ha mantenido a su familia ejerciendo siempre su vocación
artística… Aun así, no puedo decir que yo provenga de una familia de actores ni
directores ni nada relacionado con mi profesión. Pero siempre les he agradecido
muchísimo a mis padres apoyarme en mis proyectos y educarme en la creencia de
que yo puedo conseguir vivir una vida en la que mi profesión sea a la vez mi
vocación.
Mi vocación se
despertó por primera vez en un escenario. Tuvimos que hacer una obra de teatro
en el colegio cuando yo era un niño para recaudar dinero para nuestro viaje de
final de curso… Nada más abrirse el telón… esa adrenalina…, ese intercambio
vivo entre lo que ocurría en el escenario y la respuesta del público… su
respiración… fue una extrañísima sensación… ¡Había encontrado mi sitio! Y
cuando escuché los aplausos… ¡me sentí tan agradecido! Entonces lo supe.
¿Cómo y cuando se produjo tu formación como actor? ¿Quieres mencionar a
algún profesor o compañero de esta época por alguna razón en concreto?
Comencé mis
clases de interpretación en una escuela de cine de Barcelona al inicio del
curso siguiente a haber representado mi primera obra en el colegio. Las
combinaba con estudios de radio y televisión, el primer curso de la carrera de
derecho y mi trabajo (me habían becado) en la radio… ¡Tenía que comer andando
de un lado a otro!, así que fui abandonando todos los estudios que no tenían
que ver con mi formación como actor y fui llenando mis horas con distintos
cursos interpretativos. Estudié interpretación de texto, improvisación,
análisis de guiones, teatro, televisión… Fueron unos años maravillosos... pero,
sin duda, lo que más me marcó fueron mis cuatro años de trapecio. El trapecio
me enseñó a combinar técnica y entrega, conocimiento del espacio y gestión de
mis propios recursos… Son unos estudios que siempre recomendaría a cualquiera
que quisiera dedicarse a la profesión de actor.
¿Tenías pensado otros futuros laborales además del
de la interpretación? ¿Hubo algún debut ante las cámaras o en los
escenarios del que no haya quedado constancia?
En aquella
época parecía que si no estudiabas una carrera universitaria no cumplías con lo
que se esperaba de ti… Así que me planteé estudiar periodismo. ¡Pero no
conseguí la nota por una décima en la media! Eso me llevó a empezar mi carrera
de Derecho… Pero al final todo quedó en nada. ¡Ni siquiera acabé el primer año!
¡Aquello no era para mí!
Después de mi
primer año de estudios de radio y televisión ya estaba trabajando en la radio…
y aún así, ni siquiera el periodismo me llenaba y se fue desvaneciendo al lado
de los primeros pequeños papeles que me salían en televisión y en el teatro.
Como anécdota,
recuerdo que me dieron trabajo para vender los programas de mano en el Teatro
Condal de Barcelona. Se representaba Germansde sang (Hermanos de Sangre) por primera vez en Barcelona. A los cuatro
días de quedarme en medio del pasillo con el programa en alto mientras entraba
el público a la platea, decidí jugármela a todo o nada y comencé a representar
un número improvisado para vender los programas… Aquél día vendí tres veces más
programas que antes, y además (yo no lo sabia), habían venido todos los jefes
de la productora que había preparado aquél montaje! El público se divertía, y ¡ni
siquiera se fueron al bar a la media parte para continuar viendo el “numerito
improvisado” del loco de los programas!
Los jefes me
felicitaron mucho, y luego de los programas vinieron los CDs de la banda sonora
del espectáculo… Fue una época maravillosa que acabó con mi contratación para
mi primera serie de televisión en TV3.
No he encontrado apenas referencias a la primera vez
que actuaste delante de una cámara, en la serie parodia de culebrones Camino tortuoso (Canal 37-Mallorca
y Canal 51-Badalona). ¿En qué consistía tu trabajo?
Ese fue un
proyecto de unos compañeros de clase de mis estudios de interpretación en el
CECC (Centro de Estudios Cinematográficos de Catalunya). Yo interpretaba el
papel de un sicario en un culebrón llevado al límite de la parodia. Fue
divertido participar en ese proyecto.
Tu debut profesional ante las cámaras se produjo, si
no me equivoco, en el capítulo El
contracte de la serie Estació
d'enllaç (TV3, 1995). ¿En qué consistía tu papel? ¿Qué recuerdas de
este debut ante las cámaras?
¡Ui…! ¡Recuerdo
que fue un subidón enorme! En aquel momento Estació
d’enllaç era una serie que tenía mucha audiencia en Catalunya. El director
era Orestes Lara, un auténtico genio… Siempre le estaré agradecido por aquel
papel, porque creo que en realidad aquello se acabó convirtiendo, sin yo
saberlo, en la prueba para cogerme luego en la serie Nissaga de Poder, que fue sin lugar a dudas el trampolín que
necesitaba para arrancar de forma profesional mi carrera de actor.