Vimos en su momento que el género del cine quinqui era cosa de hombres.
Ellos eran el reclamo de las películas, y así surgieron los ídolos efímeros de
películas como como Perros callejeros, 1977; Perros callejeros II. Busca y captura,
1979; Yo, el Vaquilla, 1985 -todas
ellas de José Antonio de La Loma-, Maravillas
(Manuel Gutiérrez Aragón, 1980), Deprisa,
deprisa (Carlos Saura, 1980) o Matar
al Nani (Roberto Bodegas, 1988). Un caso especial fueron los chicos de Eloy
de la Iglesia (Navajeros, 1980; Colegas, 1982; El Pico, 1983; El Pico II, 1984;
La estanquera de Vallecas, 1987), a
los cuales dedicamos entradas propias (primera parte y segunda parte). Las
chicas en el cine quinqui apenas eran mostradas como objeto, y salvo en los
casos de Deprisa deprisa, Colegas o Perras Callejeras -José Antonio de la Loma, 1985- apenas tenían entidad propia. Por eso,
dedicamos hace un tiempo una entrada a la presencia de las mujeres en el cine
quinqui (aquí puede verse esta entrada).
Hay otro género cinematográfico que tiene puntos en común con el
llamado cine quinqui: el cine S.
Fueron coetáneos (entre finales de los años 70 e inicios de los años 80), ambos
tuvieron mucho éxito de público, si bien el cine S -a diferencia de algunas
películas del cine quinqui- apenas contaba con apoyo de la crítica. Pero la
mayor diferencia entre ambos géneros tiene que ver con hombres y mujeres: ellas
eran las estrellas del cine S, siendo ellos -más bien- meros objetos. Es decir,
lo contrario que sucedía en el cine de perros
callejeros, vaquillas y picos.
El cine S era ese cine que se movía entre el cine
erótico y el pornográfico, y se supone que la S había referencia a sexo o a
sensibilidad, motivos por los cuales estas películas eran calificadas de este
modo. No hay que olvidar que también hubo otras películas S que no tenían que
ver con el sexo: podían ser por violencia o por política. Por lo general, su
exhibición se ceñía a los cines que podían ofrecer estas películas. Fue un
género muy activo entre los años 1978 y 1982, en los cuales el reclamo era ir
al cine para ver a las reinas del género desnudándose en la pantalla. Como se explica en este enlace, la primera película que obtuvo esa clasificación fue Una loca extravagancia sexy (Ricard
Reguant, 1978). Que sepamos, ¿solo? existe un libro dedicado al género, E"S"PAÑA ERÓTICA. Historia del
cine clasificado "S", que recoge la historia de este género. Al
parecer, en el listado del Ministerio de Cultura se marcaron como películas S
unos 424 largometrajes, pero pueden llegar a ser más de 500: al parecer,
algunos cines marcaban como películas S algunas que no habían sido incluidas
como tal por el Ministerio de Cultura: si la película llevaba esta
clasificación, los espectadores aumentaban. En este enlace pueden obtenerse los
títulos de las películas S.
En este género, como hemos mencionado, ellas eran las estrellas. Así,
hubo diosas del cine S: actrices
como Andrea Albani/Eulalia Espinet Borrás (ya hablamos de ella por su presencia en el cine quinqui), Raquel Evans/Arlene Guevara Atica (también fue protagonista en el blog, por su portada en la revista Fotogramas en el año 1978), Lina Romay/Roma María Almirall Martínez
(musa del director Jesús Franco), Concha Valero/Concha García Valero
(reconvertida después en una reconocida actriz de doblaje) o la icónica Susana Estrada.







