Presentamos en la entrada anterior la serie Los ladrones van a la oficina,
emitida en las noches de Antena 3 entre 1993
y 1996, durante 120 (o 125) episodios, según las fuentes -Wikipedia o El País-. Fue considerada entonces como
la telecomedia más longeva de la televisión española.
Según el orden de presentación de la careta, estos fueron los actores
protagonistas: José Luis López Vázquez, Fernando Fernán Gómez y Antonio Resines. Tras el nombre de la serie figuraba el resto del reparto en este
orden: Anabel Alonso, Mari Carmen
Ramírez, Guillermo Montesinos, Manuel Alexandre, Mabel Lozano.
Presentamos en entradas anteriores del blog las dos primeras temporadas
de la serie Aquí hay no hay quien viva.
La tercera temporada de esta serie estuvo en antena entre octubre de 2004 y
junio de 2005, siendo la más larga de todas: tuvo 33 episodios de los 91 que
tuvieron en total las cinco temporadas. La duración de los capítulos también
aumentó: de los 45 de la primera temporada se llegó en esta temporada a casi 90
minutos.
Este fue el reparto de pisos de la comunidad de vecinos de la calle
Densegaño, 21 durante la tercera temporada. Marcamos en negrita los personajes
y actores que aparecían en la careta de presentación.
3ºA:
la pareja formada por la pija Lucía (María Adánez) y su novio Roberto
(Daniel Guzmán) se rompió, por
lo que Roberto pasó a vivir -según los episodios- a la azotea o bien al piso
3ºB junto a Belén. Si bien no vivía en el edificio, el personaje de Carlos (Diego Martín) era fijo en la careta de esta temporada, como exnovio
de Lucía que intenta continuamente recuperarla.
3ºB:
las amigas solteras conocidas como las
golfas: Alicia (Laura Pamplona) y Belén (Malena Alterio)
-en su relación de tira y afloja con el portero Emilio-. Avanzada la temporada
se produjo la salida del personaje de Alicia, teniendo Belén a compañeros de
piso diversos como Roberto -del piso de enfrente-, la policía municipal Lola
(Elisa Matilla) o, ya hacia el final de la temporada, la azafata Ana (Vanessa
Romero).
2ºA:
la familia de los Cuesta se desmembró por la salida de la serie de la actriz
Loles León (Paloma), cuyo personaje está en coma en el hospital, si bien
durante algunos episodios aparece por el edificio (con una doble de cuerpo). El
presidente (intermitente en esta temporada) de la comunidad Juan Cuesta (José Luis Gil) sigue adelante su relación con Isabel (Isabel Ordaz) La Hierbas, pasando a vivir juntos en
este piso. Los hijos de Juan e Isabel también viven en este piso: la hija de
Juan, la lolita Natalia (Sofía Nieto)
sienta la cabeza -más o menos- con uno de los hijos de Isa, Pablo (Elio González). Los más trastos siguen siendo el más adulto Álex (Juan Díaz) y el más pequeño -pero siempre rodeado de adultos- José Miguel (Eduardo García).
2ºB: La familia de los Guerra se desintegra, pues Isabel y sus hijos dejan a
Andrés (Santiago Ramos), que encuentra consuelo en la hermana de Juan, Nieves (Carmen Balagué) La Chunga,
que acude a la ayuda de Juan, ahora que no tiene una mujer que se ocupe de las
tareas de la casa, si bien abandona esta función al hacer pública su relación
Juan con La Hierbas. El personaje de
Nieves abandona la serie avanzada la temporada, mientras que Andrés ocupará la
azotea e incluso hará las funciones de portero de la comunidad. Por ello, el
piso pasa a ser ocupado posteriormente por la veterinaria Bea (que deja el piso
1ºB) y la profesora universitaria Carmen (Llum Barrera), una vez que esta deja
su relación con el portero Emilio.
1ºA:
Las chicas de oro o las supernenas siguen con su Radio Patio
más activo que nunca, al tanto de los cotilleos de la comunidad: Vicenta (Gemma Cuervo), Marisa (Mariví Bilbao) y Concha (Emma Penella).
1ºB:
El periodista Mauri (Luis Merlo) sigue viviendo con Bea (Eva Isanta) y el hijo de ambos, el bebé Antonio Ezequiel. Sus vidas
sentimentales no acaban de asentarse: Mauri empieza una relación con el hermano
de Lucía Diego (Mariano Alameda -único de los personajes no principales que
apareció en la careta como con la colaboración
de-), casado con Alba (Marta Berenguer). Pero Diego acaba casándose con el
canguro del bebé de Mauri y Alicia, Abel (Alberto Maneiro). Bea, por su parte,
tuvo una relación durante varios episodios con la abogada Rosa (María
Almudever). Pero avanzada la temporada vuelve a aparecer la pareja de las
anteriores temporadas de Mauri, el abogado Fernando (Adrià Collado).
En la portería sigue
viviendo el portero Emilio (Fernando
Tejero), junto a su padre Mariano (Eduardo Gómez). En uno de los locales de
los bajos del edificio seguía estando el videoclub
de Paco (Guillermo Ortega), que se transforma en un pub de noche con
actuaciones de karaoke.
Además, el ático fue usado
en algunos episodios, ya fuera como escondite del personaje de Andrés, recurso
para vivir sin pagar mucho por ello; también estuvo ocupado por Roberto o bien
por una sauna y gimnasio en la etapa en que la comunidad de la calle Desengaño
21 estuvo regida por Roberto.
Así fueron los treinta y tres episodios de la tercera temporada de Aquí no hay quien viva.
Una chica Almódovar de breve presencia en Átame pasó por este blog en forma de entrevista: Juana Cordero. En la película era la
vendedora de la caja de bombones en forma de corazón que adquiere Riki (Antonio
Banderas), para regalar a Marina Osorio (Victoria Abril). En dicha entrevista
comentó lo siguiente sobre este trabajo: “Como siempre, me presenté al cásting
y me dieron la dependienta de bombones. Lo de ese rodaje fue muy curioso. Yo
por aquel entonces estaba haciendo cabaret en el Scueto, un local emblemático
que estaba en la calle Barco. Ese día por la mañana tuve sesión en Átame y por la noche tenía función con
el cabaret, recuerdo que cuando acabé la sesión en la película me supo a poco,
¡yo quería más! Pero no tenía más, así que por la noche me planté la pestaña
postiza y me subí al escenario con tan mala suerte que me caí y me rompí una
pierna. Total, que estuve escayolada un mes, ¡pero la buena suerte fue que me
llamaron de El Deseo diciéndome que la secuencia que había rodado se había
velado y que tenía otra sesión! Yo llevaba muleta, pero a Almodóvar no le
importó y volví a rodarla. Si te fijas bien en la película se ve la muleta. Fui
feliz”.
Lola Cardona (directora pisquiátrico).
Lola Cardona encarnaba en Átame
a la directora del centro psiquiátrico donde estaba internado Ricky (Antonio
Banderas), del cual se despide entre lágrimas, pues era su amante.
Fallecida en 2006 a la edad de 69 años, Lola Cardona tuvo una carrera muy activa en teatro, siendo
recordado su trabajo junto a Amparo Rivelles en Hay que deshacer la casa (en la versión cinematográfica de esta
obra de teatro su papel fue interpretado por Amparo Soler Leal). En cambio, Lola Cardona fue menos
habitual ante la pantalla: unos 30 papeles durante cuatro décadas como actriz,
según IMDb. Sus obituarios destacaron lo discreta que era, sin buscar
protagonismo fuera de su trabajo. En cine, destacan títulos como La prima Angélica o El Sur; en televisión tuvo presencia en el teatro televisado de los
años 70, así como en la serie Yo, una
mujer.
La
emisión de Farmacia de guardia(Antonio
Mercero, Antena 3, 1991-95) significó muchas cosas. Así en plan lluvia de
ideas: una cadena de televisión privada plantaba cara a la hasta entonces indestructible
Televisión Española y se creó un modelo de producción televisiva, que fue
también un hábito para el espectador: el de sentarse delante del sofá todas las
semanas para ver una telecomedia a la española de media hora minutos de
duración.
Algunos
le critican (sí, hablaremos en presente: los producciones televisivas de
Antonio Mercero son atemporales) al bueno de Mercero el ternurismo, el chiste
fácil, lo cursi, etc. Pero pocos podrán reprochar a este director que no sea un
buen director de actores. No sólo los dirige bien, sino que crea un buen
ambiente en sus rodajes. Así se desprende de dos opiniones diferentes que
actrices que han pasado por aquí y han trabajado con Mercero: Juana Cordero -la
Perrunis de Farmacia de guardia- y
Cristina Brondo, la coprotagonista de Y
tú quien eres (2007), junto a José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre.
Una
cosa muy buena tuvo Farmacia de guardia:
al final de cada capítulo aparecían los nombres de los actores secundarios de
cada capítulo, junto a una imagen fija. Creo que no fui el primero que empezó a
ser un poco ficha rosa entonces:
almacenar esa cara y ese nombre y seguir a unos cuantos actores allá donde
vayan. A bote pronto: Juana Cordero, Amparo Valle, Amparo Moreno, Ángel Macua, Luis
Ciges y María Luis Ponte, José María Cafarell, Ángel Pardo, etc. Muchos de
ellos aparecen en este vídeo.
¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿Tenías
pensado ser actriz (o pintora o escultora) de niña o adolescente?
No.
Por lo menos que yo sepa no tengo antecedentes de artistas en la familia. ¡Mi
madre ha cantado toda la vida muy bien! Con mucho sentimiento, a lo mejor por
ahí... De niña me veía todos los Estudios 1 que ponían en la tele y me
identificaba con algún personaje... La verdad, no se de dónde me puede venir la
vocación.
Me ha precido muy interesante ver por la red el
recuerdo de tu paso por el colegio San Alfonso (1971-1976) de Madrid, en
el que llegaste a montar la obra Jesucristo
Superstar. ¿Marcó de alguna manera esa función en el devenir de tu
vida?
En
aquellos años Jesucristo Superstar estaba de moda, tanto la película como el
musical que hizo Camilo Sexto. Mi hermana me llevó a verlo y me fascinó. Pedí
permiso en el colegio, de monjas, donde estudiaba y ante mi sorpresa me
aprobaron la idea. Otra cosa fue reclutar a las compañeras para montarlo. Como
curiosidad te cuento que no conseguí doce chicas para por lo menos los doce
apóstoles, solo fuimos ocho, pero el público fue muy agradecido con el
espectáculo y nos aplaudió a rabiar. Lo pasé de escándalo.
Antes de debutar delante de las cámaras ya tenías
experiencia teatral. Por ejemplo, en la Compañía Nacional de Teatro
Clásico, con las obras Negro seco (1986)
y Calderón (1988). ¿Qué
recuerdas de tus inicios teatrales?
Me
presenté a las pruebas de Negro Seco
y me eligieron; después, como Guillermo Heras ya me conocía, me propuso
participar en Calderón. Aunque la
primera vez que cobré por trabajar fue haciendo el monólogo Antes del desayuno y todavía guardo un
billete de 100 pesetas de ese mi primer sueldo.
Tu inicio profesional fue a lo grande (con un
pequeño papel): vendedora de bombones en Átame (Pedro Almodóvar, 1990). ¿Cómo llegaste a este papel?
¿Qué recuerdas del rodaje?
Como
siempre me presenté al cásting y me dieron la dependienta de la bomboneria. Lo
de ese rodaje fue muy curioso. Yo por aquel entonces estaba haciendo cabaret en
el Scueto, un local emblemático que estaba en la calle Barco. Ese día por la
mañana tuve la sesión en Átame y por
la noche tenía función con el cabaret, recuerdo que cuando acabé la sesión en
la película me supo a poco, ¡yo quería más! Pero no tenía más, así que por la
noche me planté la pestaña postiza y me subí al escenario con tal mala suerte,
que me caí y me rompí una pierna. Total, que estuve escayolada casi un mes, ¡pero
la buena suerte fue que me llamaron de El Deseo diciéndome que la secuencia que
había rodado se había velado y que tenía otra sesión! Yo llevaba muleta, pero a
Almodóvar no le importó y volví a rodarla. Si te fijas bien en la película se
ve la muleta. Fui feliz.