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jueves, 9 de febrero de 2017

Mar de dudas -El destino en sus manos- (Televisión Española, 1995)



Mar de dudas fue, en su momento, un producto innovador, por ser una serie interactiva: los espectadores decidían cómo sería el final de cada capítulo, lo que influía en el desarrollo de la serie, de 13 capítulos. La decisión de los espectadores acerca del final de cada episodio de Mar de dudas centraba el debate del programa en el que se incluía la serie: El destino en sus manos, presentado por Gemma Nierga. El programa El destino en sus manos y la serie Mar de dudas, de buenos planteamientos y resultados, ocuparon el prime time televisivo de los miércoles del 26 de abril al 2 de agosto de 1995 en La Primera de Televisión Española, con poco éxito de público.

 
 
 


Al acabar el episodio de Mar de dudas, el debate del programa El destino en sus manos repartía premios en metálico, como explicaba uno de los ayudantes del programa, que no era otro que el actor Ernesto Alterio (según IMDb, su única incursión como presentador de televisión). 
Como se explicó en su segunda emisión, el primer programa recibió 15.000 llamadas, teniendo que triplicarSe las líneas disponibles, pues no todos los espectadores lograron contactar con el programa. Además, a lo largo de la semana el programa ponía a la disposición de los espectadores otro número de teléfono, en el cual se podían dejar sugerencias para el programa. La participación del público y los premios fueron reduciéndose según avanzaban las emisiones: por ejemplo, en la emisión 12 -al ser grabada- ya no hubo llamadas del público de casa (sí participación del público en el plató), y la última emisión no presentaba ninguna interacción desde casa. El horario de emisión del programa fue retrasándose y disminuyendo su duración: la primera emisión empezó a las 22:50 horas, siendo la última programada a las 00:38 horas. 


Como se explica en este artículo, tanto la serie como el programa eran de carácter progresista e innovador, que incluía tramas avanzadas en su momento, como protagonismo femenino, familias monoparentales, visibilidad de la homosexualidad femenina, integración de población extranjera, etc. Otro rasgo que diferenciaba a esta serie de otras: la presentadora Gemma Nierga advertía de que se trataba de una serie destinada al público adulto, por incluir algunas escenas de violencia. 


Los debates incluían una serie de invitados que permitían ver qué personajes interesaban para los espectadores del año 1995: actores, políticos, periodistas, etc. El debate más interesante tal vez fue el del último episodio, por participar en él los intérpretes de la serie como Cristina Marcos, Toni Cantó, Ana Gracia, Chema Muñoz, Gloria Muñoz o Elvira Mínguez que contaron cómo se enfrentaban a unos guiones que iban variando según las decisiones tomadas por los espectadores.

domingo, 6 de octubre de 2013

Entrevista a la actriz Silvia Marsó





            inicios

  1. ¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿Qué importancia tuvo la mirada de Ana Torrent en El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) cuando viste la película con diez años?
Mi familia no se dedica al mundo del espectáculo, por lo que me costó mucho convencerles para que me matricularan en el Instituto del teatro… Pero al final lo conseguí y he vivido todos estos años de mi profesión. La película me abrió una mundo interior que desconocía, algo intuí en ella que me emocionó, a pesar de no entender, por mi corta edad, el subtexto político-social que encerraba.

  1. Tus estudios, además de la licenciatura en el Institut del Teatre, incluyen pantomima, canto, jazz, danza, etc. ¿Había algún alguna faceta que te llamara la atención especialmente durante tu etapa de estudiante?
He intentado tomar clases siempre, toda mi vida, con diversos maestros y siempre buscando conocer y profundizar en los distintos medios, estilos, géneros de mi profesión

  1. Sabemos que tu nombre artístico lo tomaste del maestro de mimo francés Marcel Marceau. ¿Qué otros nombres propios fueron importantes en el inicio de tu carrera?
Admiraba a Montserrat Caballé, a Antonio Gala, a Concha Velasco, a José María Rodero, a Irene Gutiérrez Caba. Pero no conocí a ninguno hasta mucho más tarde. Los inicios de mi carrera fueron difíciles, porque estaba muy sola, al no tener conocidos ni familiares que se dedicaran a esto. Tuve que emplear mucho tesón y paciencia, para no desilusionarme.

CINE

  1. Tus únicos papeles en cine durante la década de los años 80 no fueron especialmente relevantes: Los curanderos (Isabel Mula, 1983), Escapada final (Carlos Benpar, 1983), El donante (Tito Fernández, 1984). ¿Quieres recordar alguno en concreto?
Me gusto trabajar con Carlos Benpar, con quien años después hice Gènere femení y mi personaje en Los curanderos de criada adolescente me gustó mucho. Yo estaba empezando y tenía mucho que aprender. Recuerdo a María Isbert como una maestra en esa película y me encantó trabajar con ella y conocerla.

  1. Tuviste la suerte no sólo de participar en La madre muerta (Juanma Bajo Ulloa, 1993), sino que el propio Juanma escribió el papel de la enfermera Blanca pensando en ti, creando una heroína cotidiana. ¿Qué supuso para ti actuar en esta película?
 

Esa película es un referente para muchos cineastas jóvenes. Juanma es un talento desperdiciado en nuestro país; si estuviera en Estados Unidos, ya lo hubieran catapultado. Es un genio.