Seguramente
fue la última serie de la televisión española de sus características. Hecha a
medida de su cabeza de cartel, la actriz Lina
Morgan, que participaba en casi todas las escenas y muchas de las tramas
salpicaban a su personaje: la paleta Reme Martín en su adaptación a la vida de
la urbe de Madrid. Series en las que sobre el cabeza de cartel de la serie
pilotaba la serie han desaparecido de la programación, siendo, tal vez, los
últimos ejemplos los de las series de Antena 3 como ¡Ay, señor señor! (1994-1995), con Andrés Pajares, Menudo es mi padre (1996-1998) con El
Fary o La casa de los líos (1996-2000)
con Arturo Fernández.
Creo
que ha sido la única serie en la que al final la estrella subía a la platea
para saludar al público, que la besaba como si fuera una virgen, lloraba delante
de ella y le daba regalos. Tal vez ha sido también la única serie en la que su
protagonista tenía un director de comunicación, así como peluquería, maquillaje
y vestuario a cargo de una persona diferente al resto de actores.
Rodada
en público, como Siete vidas (Telecinco,
1999-2006), pero, a diferencia de otras ficciones grabadas con público, con
escenas largas, de incluso quince minutos, sin pausas, y sin errores -que note
el público- de olvidarse el guión, pisarse unos a otros, etc. Y, seguramente,
una de las series más difíciles de rodar como actores, siempre a expensas de
las ocurrencias de Lina Morgan, habituada a recibir el aplauso y siempre con
recursos como una salida de guión, una mueca, un movimiento brusco del cuerpo,
etc.
Escrita y dirigida
por Sebastián Junyent, producida por Valerio Lazarov, con música del maestro Gregorio García Segura -su última música para la pantalla, después de más de 200 películas-, la serie estuvo en antena desde febrero de 1996 a inicios de 1998 en cuatro temporadas, con un total de 61 episodios.

