Diez años se cumplen hoy del fallecimiento del director de cine Eloy de la Iglesia (1944-2006), autor
de un cine provocativo, de gran éxito de público y menos de crítica. Tal vez,
por ello, se suele destacar de sus películas menos sus valores cinematográficos
y más sus aspectos sociológicos vinculados, por ejemplo, con la política, la
delincuencia, la droga o la homosexualidad Nos quedamos con esta descripción de
Eloy de la Iglesia, del guionista y director de cine Antonio Hens, de esta entrevista: “Fue un chico burgués que vivía en Madrid en los años 60, fue
cineasta independiente a principios de los 70, cineasta gay en la segunda mitad
de los 70, militante del Partido Comunista y después una persona metida en el
mundo de las drogas. Es un personaje absolutamente poliédrico”.
Como modo de homenaje rescatamos del olvido (aunque algunos siguen siendo
bastante recordados) a algunos jóvenes intérpretes masculinos de su cine, a los
que llamamos chicos de la Iglesia
(equivalente masculino de lo que sería una chica Almodóvar). Algunos de los chicos de la Iglesia fueron actores de
poco recorrido y otros, en cambio, intérprete con mayores oportunidades como
actores, y no sólo en el cine de Eloy de la Iglesia. Los repasaremos, por orden
cronológico, sólo de aquellos jóvenes actores cuyo nombre aparece en el cartel
de alguna de sus películas.
Dejamos, pues, fuera los nombres de los protagonistas de algunas de sus
películas, por pasarse de edad, actores muy conocidos como Juan Diego (Algo amargo en la
boca, 1969; La criatura, 1977), Vicente Parra (La semana del asesino, 1971; Nadie
oyó gritar, 1973), Eusebio Poncela
(La semana del asesino, 1971), Javier Escrivá (Juego de amor prohibido, 1975), Simón Andreu (Juego de amor
prohibido, 1975; La otra alcoba,
1976; Los placeres ocultos, 1977; El sacerdote, 1979; La mujer del ministro, 1981; Los
novios búlgaros, 2003), Patxi Andión
(La otra alcoba, 1976), José Sacristán (El diputado, 1978; Navajeros,
1980; Miedo a salir de noche, 1980), Emilio Gutiérrez Caba (El sacerdote, 1979), José Manuel Cervino (El diputado, 1978; El sacerdote, 1979; Navajeros,
1980; La mujer del ministro, 1981; Colegas, 1982; El pico, 1983), Fernando
Guillén (El pico 2, 1984; La estanquera de Vallecas, 1985), José Luis Gómez (La estanquera de Vallecas, 1985), Fernando Guillén Cuervo (Los
novios búlgaros, 2003).
Chris Mitchum (Una gota de sangre para seguir amando, 1973)
Una gota de sangre para seguir
amando fue un thriller rodado en
inglés, más conocido fuera de España, que fue una coproducción con Francia,
protagonizada por Sue Lyon (la Lolita de
Stanley Kubrick) y Christopher Mitchum.
Hijo del actor Robert Mitchum, su carrera incluye unas sesenta películas,
rodadas en catorce países; en la actualidad es político en California. Si los
datos no fallan (según IMDb), esta fue su única incursión en el cine español,
junto a algunas coproducciones como Ricco
o Un verano para matar.
En su película con Eloy de la Iglesia actuó junto con uno de los pioneros
hombres objeto del cine español, el canario David Carpenter, del que hablamos
anteriormente, y con el que protagonizó este reportaje de la revista Fotogramas.














