Que
los niños y adolescentes han sido importantes en el cine español es algo que,
con los años y las décadas se mantiene. Si bien el concepto de niño prodigio es
difícil que se repita en el siglo XXI, niños y adolescentes siguen presentes en
el cine español. Y más todavía los jóvenes, que son los que llenan las salas,
como muestran películas como Tres metros
sobre el cielo (Fernando González Molina, 2010), Tengo ganas de ti (Fernando González Molina, 2012) u Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez
Lázaro, 2014).
Pero
en este entrada vamos a centrarnos en actores niños y adolescentes (o
postadolescentes) que, según IMBD, no volvieron a participar en ninguna
película. Desgraciadamente, en ningún caso podremos responder a aquello de:
¿Qué fue de los sobrinos de La tía Tula?
¿Qué fue de los niños huérfanos de Sor
Citroen? ¿Qué fue de La prima
Angélica?, ¿Qué fue del niño de Demonios
en el jardín?, ¿Qué fue de los hijos de Los
santos inocentes?, etc. Si alguien tiene alguna información viable del
presente o de cómo continuó la vida de los actores y actrices niños y
adolescentes que aquí se mencionan, se agradecen los comentarios.
Dejamos
fuera a películas con muchos niños, pero que repitieron, al menos en una
ocasión, como gran parte de la chiquillería de La gran familia (Ricardo Palacios, 1962), que volvieron a figurar,
en algunos casos, en La familia y... uno
más (Ricardo Palacios, 1965) o La
familia, bien, gracias (Pedro Masó, 1979), o incluso en el cierre
televisivo de la tetralogía La familia...
30 años después (Pedro Masó, 1999). Son
los nombres de Alfredo Garrido, Chonette Laurent, Mircha Carven, Conchita
Rodríguez del Valle, Oscar Lowy, Carmen García, María Jesús Balenciaga, etc. En
el caso de los gemelos de la primera película: Francisco Martínez Ligero (Julio
César), Mauel Martínez Ligero (Octavio Augusto) fue su única película.
Lo
mismo a los protagonistas de Adiós,cigüeña, adiós (Manuel Summers, 1971), como María Isabel Álvarez, Francisco
Villa, Joaquín Goma, María Rosa Torrico o Alicia Peramó, que participaron
también en la continuación, El niño es
nuestro (Manuel Summers, 1973).







