Vamos a dejarnos de
adicciones al juego, a la cocaína, de cánceres terminales y de hacer de
plañideros. Vamos a recordar a Marisa Medina como lo que es (fue y será): uno
de los personajes más relevantes de
los años 60, 70, 80 y más.
Esta canción, Sabor a fresa, con los dabadadás marca de la casa de su marido en la época, Alfonso Santisteban, tiene miga, y es adictiva: a más de uno se nos pega el hacer burbujas de jabón por toda la ciudad, o el bebo para merendar el zumo de una flor. Esta canción incluso parece anticipar la bola de cristal ochentera. Hay más miga, pues al parecer Brigitte Bardot pensaba lo mismo, pues esta canción se asemeja bastante (o viceversa) a Moi je joue.