Una vez repasada la vida profesional, plagada de comedias, podemos
responder a esta pregunta: ¿Cuáles eran
los dramas de Gracita Morales? Seguramente hubo un drama profesional:
quedar encasillada en su papel de asistenta del hogar, caer en el olvido y no
recibir llamadas para volver a protagonizar películas, no haber sabido
aprovechar bien su fama o sus ahorros, etc. Pero, seguramente, fue más bien un
drama personal: su fallido matrimonio con el pintor canario Marín Zerolo, no haber tenido hijos y, tal vez
derivado de esto, sus problemas psíquicos. Como es sabido, algunos compañeros
de profesión (Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Mariano Ozores, Concha
Velasco, etc.) en entrevistas o en sus propias biografías explicaron en su
momento lo díficil que era trabajar con ella y lo complicado de su carácter,
que hizo que falleciera sin contar con el respaldo de sus compañeros de
profesión y en una precaria situación económica.
Hemos encontrado pocas referencias a este hecho sucedido en 1979-1980: un posible intento de suicidio con una sobredosis de fármacos. Entonces Gracita Morales pesaba 35 kilos y se comentó
que padecía de úlcera gástrica, desmintiéndose entonces que se le hubieran
extirpado tres cuartas partes del estómago. Poco tiempo después (como puede
verse en esta portada de Pronto del
año 1981) se publicó que volvía a encontrar la felicidad, tras catorce años de
problemas.























