Supongo que no fui el único que de niño, cuando pasabas a la categoría de
tener llave propia del buzón, deseaba recibir cartas y mejor si tenían algún
carn … Hacía ilusión escribir tu nombre y apellidos, dirección, código postal y
demás para esperar una carta que siempre llegaba tarde y mal. Con la de
caligrafía que se practicaba con los cuadernos Rubio, pero al final siempre
escribían mal tu nombre y tus apellidos.
Desde aquí me declaro fan de la tipografía de los cuadernos Rubio y de su
fundador, Enrique Rubio.
