viernes, 11 de enero de 2013

Celia (Televisión Española, 1993)




Hay en Madrid una niña, hay en Madrid una niña. Niña que Celia se llama, ay, sí. [...] Celia, hija mía, qué vas a hacer con tanto fantasía. [...] Celia, chiquitina, nunca serás emperatriz de la China. Celiaaa...


A la serie Celia, dirigida por el recientemente fallecido José Luis Borau y estrenada por Televisión Española hace ahora veinte años, en la Noche de Reyes del año 1993, le ha pasado como a otras series cuya sintonía es obra de Vainica Doble (por ejemplo, Juncal, dirigida por Jaime de Armiñán en 1988, o las más antiguas Las doce caras de Eva, o Refranes, por no hablar de Con las manos en la masa): la canción de cabecera se queda en el pensamiento y la serie casi queda un poco olvidada.


Genial el momento vainiqueño, con ironía y algo de de mala leche, ya que Celia, en efecto no sería emperatriz de la China... No más mala leche hay al añadir a la monja con el ora pro nobis...

 


La canción no era original vainiqueña (sí, su adaptación de la letra), pues figura en uno de los capítulos, y, al parecer era una canción de corro o de saltar a la comba o a la goma de las niñas de la generación de Celia, personaje literario de Elena Fortún de los años 30: En Cádiz hay una niña (aquí en versión argentina; el You Tube no deja de sorprenderme...).


En su momento, como adolescente, la serie Celia no me enganchó: qué cursi y tontaina era la tal Celia que estaba más para allá que otra cosa. Esa es la gracia de verla con los ojos de (medio)adulto. Uno ya se identifica más con Celia que con el mundo adulto y por eso los papeles adultos en la serie quedan un poco desdibujados. Mención aparte merece Aurora Redondo como Doña Benita, en uno de esos papeles bombón de cuidadora andaluza (a lo Rafaela Aparicio en El Sur), con un acento y una gracia andaluza que desconocía en este actriz. El padre de Celia en la serie (la madre era Ana Duato) es una de esas filias raras, por la (supuesta) actualidad de su actor: Pedro Díaz del Corral (de niño enamoradizo Del rosa al amarillo a estudiante universitario en Los chicos del Preu, para después ser policía en Brigada Central o bien el rey Fernando II en Réquiem por Granada  o aparecer en Tacones Lejanos). Al parecer tuvo que retirarse de la profesión de actor por problemas psicológicos, si no recuerdo mal...


Lástima que la serie (coproducida con Alemania, Francia e Italia) no pudiera continuar grabándose y, al parecer, quedaran ocho guiones en el cajón, pues Celia seguirá buscando (no desvelaré el final de la serie, pero Celia siempre está busca que te busca). Me queda por leer los libros de Celia, obra de Elena Fortún, que fueron la lectura de muchas niñas de la época, como explicó la escritora Carmen Martín Gaite (guionista de la serie) en el estrenode la serie, que se incorpora como extra en la edición en DVD. Muy recomendable la edición en DVD, que incluye también el proceso de búsqueda de la Celia y que, en los capítulos, figuran los subtítulos en alemán, francés, inglés, italiano y portugués, para que nadie se pierda el sentido de la serie. También puede verse la serie en la web de RTVE. El personaje de Celia no tiene estatua, pero sí su autora, Elena Fortún, en el Parque del Oeste, Madrid.


Lo mejor de Celia es, con mucha seguridad, su protagonista. Cristina Cruz Mínguez está impecable, creíble y repelente, como en ocasiones es Celia. Pobre Cuchifritín, el hermano pequeño de Celia, que cae al suelo, acaba mojado, etc. Espero que a su actor, Miguel Mañana, no le quedará ningún trauma (no constan otros trabajos de este actor -en la actualidad, según Google, trabaja en el campo de la publicidad y el diseño-). Difícil identificar los papeles de las amigas de Celia, que apenas pueden lucirse y casi todas dobladas. 


Cristina Cruz Mínguez debió sufrir lo suyo no rodando la serie, sino con las repercusiones del día a día, como, por ejemplo, las reacciones de los compañeros del colegio. En las pocas ocasiones que ha concedido entrevistas, ha salido a relucir que las repercusiones en su vida diaria le costaron y de ahí, lo poco pródiga que ha sido en su carrera como actriz. 

Su carrera como actriz puede darse por cerrada, según sus palabras, pues, después de participar en El Abuelo (1998, José Luis Garci) poco interés tuvo en ser actriz y, en la actualidad, trabaja en una empresa de documentación, tras haber estudiado Biblioteconomía y Documentación, y tras trabajar como bibliotecaria en un colegio.



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