viernes, 28 de septiembre de 2012

Amparo Muñoz: la vida es el precio



Hay momento en la tele que enganchan y que no se te olvidan. Echo mano de los recuerdos para acordarme de la agonía de Omayra, la niña del volcán colombiano del Nevado del Ruiz del año 1985, la tragedia del estadio Heysel de Bruselas del mismo año o, más recientes, el incendio de la torre Windsor, Mayra Gómez Kemp anunciado que tiene un cáncer o Amparo Muñoz en una de sus últimas imágenes.

Sobrecogía ver cómo se mostraba débil, con poco que ver con su pasado. Fragilidad es lo que transmitía. Para mí fue un pequeño shock. Cuando era niño me sonaba su nombre como mujer asociada a las drogas, incluso a los rumores de estar terminal de SIDA. Más tarde me deslumbró en Familia de Fernando León de Aranoa y en Fotos de Elio Quiroga y poco después volvió a desaparecer, salvo intervenciones en algunos programas del corazón.

Al saber tan poco de ella he devorado su libro de memorias La vida es el precio, para ver cómo exponía su vida. Editadas en 2005, transmite en ellas una imagen serena, más o menos feliz consigo misma y soltando lastres del pasado.




Enternece ver cómo le ilusiona dar un beso a la foto de Brad Pitt que tenía en su habitación, su aprecio por los animales, etc. Momentos personales que no solían tener cabida en sus entrevistas televisivas. Tal vez se echa de menos un poquito más de comentario de sus trabajos, pues apenas se mencionan más que los títulos y algunos choques con directores (memorable su pique con Carlos Saura) o miembros del reparto, así como amistades, como con Cristina Rota. Está bien documentada su etapa de Miss Universo (única española hasta el momento en conseguir el título) y reconforta saber cómo esa etapa no es más que una anécdota, sin odios viscerales a los concursos de belleza, sino que, simplemente son una mentira y en los que todo está amañado. 


De sus hombres parece salvarse un poco el productor de cine Elías Querejeta, Antonio Flores o Máximo Valverde, pero del resto mejor ni mencionarlos (interesante sería que Patxi Andión alguna vez diera su opinión). Se muestra también respetuosa con el putadón que fue que se dijera que estaba como enferma terminal de SIDA en un hospital de Madrid. Ella no pone nombre a quien difundió el rumor, que aparece como un R., que al parecer fue Rosa Villacastín. 


Mejor que nos olvidemos de todo eso, que disfrutemos de su bella como miss o bien en alguno de sus papeles como actriz. Y no, no es un juguete roto o una pobre niña guapa: ella vivio como siempre quiso. Si sus hombres lo aceptaban...


1 comentario:

  1. La muerte de Omayra Sánchez traumatizó a medio mundo. Todo quisiéramos haber sido Superman y poder sacarla de allí.

    Amparo Muñoz era una belleza.

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