jueves, 27 de febrero de 2014

Entrevista a la actriz Assumpta Serna (primera parte)





ASSUMPTA SERNA ACTRIZ

1.                  ¿Hay antecedentes artísticos en tu familia? ¿De dónde viene tu interés por la actuación?
En Cataluña, y concretamente en Barcelona, tuve la suerte de encontrar a los 12/13 años, un grupo de gente muy lista que ensayaba teatro los domingos en la Salle Congreso. Allí por primera vez, tuve la experiencia de actuar enfrente de padres y amigos otro domingo. Éramos niños, pero a muchos de nosotros nos había gustado hacer reír y emocionarse a nuestros familiares. Yo me tomé muy en serio esta profesión porque sentí que la eficacia de un gag que discutíamos durante semanas, era capaz de traspasar y emocionar a personas. Ser capaz de cambiar el estado de ánimo de una persona y hacerla reír me pareció mágico, aunque solo fuera por una hora.

2.                  Al empezar a expandir tu carrera internacionalmente, ¿eras consciente entonces, en la segunda mitad de los años ochenta, de lo importante que sería para los jóvenes actores de inicios del siglo XXI dominar varias lenguas y rodar en el extranjero?
Para mí, el actuar en otras lenguas simpre ha sido un reto, una constante inspiración. El aprender palabras que no existen en la lengua madre y que denotan una cultura diferente es lo que más me ha ayudado para sentirme siempre motivada y humanizada por mi profesión. La palabra selfconscious, por ejemplo, que no existe en español y que retrata una manera de ser tan inglesa… Pienso que ser actriz te abre a un entendimiento de tu propia cultura y la de los demás y que te ayuda a apreciar la diversidad y estar orgulloso de tu país y de tu diferencia. Te enamoras más de tu país y de su gente cuando estás fuera, cuando te das cuenta del valor diferente que aportas a otra cultura. Para mí, estudiar lenguas ha sido abrir puertas a lo desconocido, a saber observar con ojos amables, a perder miedos, a encontrarse con otras personas con costumbres muy distintas, pero unidas por el mismo objetivo: hacer pensar, reflexionar, divertir al espectador. No hay nada más bonito cuando puedes entender y ayudar a entender a tu país y hacerles valorar de dónde llegas, a veces cambiando clichés, a otras personas.

3.                  Al empezar a rodar en el extranjero y en otras lenguas, ¿eras un bicho raro entre los actores de tu generación? ¿Notaste en algún momento envidias por ser, durante los años noventa, la única actriz española con carrera internacional estable?
Sí. No sé si en los actores, causaba envidia, pero sí que provocaba ironía. Y es una pena, porque creo que nos alegramos poco del éxito de los otros, del conocimiento de los otros. Somos un país que debemos cambiar el chip. Como dice Scott Cleverdon, mi marido, no podemos tener aquello que criticamos de los demás. No debemos reírnos de algo que no sabemos. La ignorancia es muy destructiva y no se combate con dinero.

4.                  ¿Ha jugado en tu contra ser una actriz pionera en este sentido? Me explico: a un director novel le puede imponer mucho respeto, por tu experiencia, incluirte en su reparto, o un rodaje con escaso presupuesto puede llegar a pensar que tu caché se les sale de presupuesto...
Pues mi carrera está llena de primeros directores, de proyectos arriesgados… He siempre pensado que para aprender de verdad lo que es la vida, para poderla representarla en toda su profundidad, debemos estar un día en un avión o en un hotel de primera clase y al dia siguiente, no tener dinero para el metro. Apreciar las cosas en cada momento y no creerse nunca que se ha llegado a algo, sino maravillarse a cada giro del camino como forma de vida es lo que te hace ser un poco más sabio. Luchar por querer hacer las cosas mejor no puede asustar a nadie, o no debería.


5.                  ¿Te duele o molesta de alguna manera que muchos de sus trabajos internacionales no sean para nada conocidos en España?
Pues sí, mucho. Pienso que la diferencia de España con Francia, por ejemplo, es el cuidado con el que periodistas, Instituciones públicas, gente del sector, trata a sus actores y actrices con más de 30 películas o obras de teatro a sus espaldas. Creo que una TV nacional en un país como España debería apoyar a los actores comprando las series o películas por el mero hecho de estar en una producción europea o americana. Los actores franceses tienen una industria que les apoya. Cuando salen de su país, las instituciones del país se encarga de apoyarles o bien financiando parte de la película/serie o comprando los derechos de la obra audiovisual para que se vea su trabajo. La imagen de un país la hacen sus poetas, sus creadores, sus actores… No me explico como muchas de mis películas/series, no se han distribuido aquí a lo largo de los años. Parece que me hubieran retirado antes de tiempo.

6.                  ¿Ha habido papeles en tu carrera que han sido determinantes para obtener otros o se ha ido encadenando todo?
 
 

Nunca sabes como actor quien o qué ha sido determinante para que te ofrezcan definitivamente un personaje. Pero Dulces horas de Carlos Saura (1982), fue el inicio de mi carrera. Me situó en una aura intelectual, de seriedad con la que comulgo todavía. Matador de Pedro Almodóvar (1986) sirvió como carta de presentación en Estados Unidos y en Francia. El maestro de esgrima (Pedro Olea, 1992) me enseñó que sirve mucho para la película y para una actriz, invertir en tu carrera y prepararse a conciencia y que no hay reto que un actor/actriz con ganas no pueda proponerse para que el personaje exista en toda su belleza.

7.                  ¿Ansías algunos papeles en concreto o crees que tu filmografía ha tocado más o menos todos los palos?
Me gustaría hacer comedia en España. Me gustaría volver a hacer teatro bueno, me gustaría producir una película, me gustaría trabajar con Amenábar, con Almodóvar, con Saura, con Bayonas… Es difícil sentirme saciada en esta profesión. Una actriz representa la vida y la vida es más sorprendente que nuestra propia imaginación.

8.                  No son abundantes tus papeles en teatro. ¿A qué se debe esta, para algunos, posible carencia en tu carrera?
Para hacer teatro, te debe gustar mucho el texto y las personas con las que trabajas. Me gusta demasiado el teatro para hacerlo por otras razones. No quiero hacer teatro para vivir, quiero defender en persona aquello de lo que estoy convencida. Ya va siendo hora que vuelva al teatro, sí, y que nos unamos los amigos para ofrecer algo interesante al espectador.

9.                  Con tu experiencia actuando con actores de diferentes países, tal vez saber puedes mencionar cuál es el punto fuerte de los intérpretes españoles (¿la pasión?) y su punto débil (¿el dominio de lenguas?).
Yo diría que muchos actores están silenciosos, con miedo a decir, a expresar. Es como si hubieran “tirado la toalla”, como si estuvieran desilusionados en la marasma de mediocridad que ven en las pantallas, sobretodo la pequeña de la TV. Creo que hay poca iniciativa, y han renunciado a su propia creatividad. He visto a actores/actrices que tienen que disimular su propia inteligencia, que han dejado de ser creativos para aspirar solo a poder sobrevivir.

10.              ¿Cambias tu técnica de actuación según la lengua? Me explico: español o catalán son lenguas más adecuadas para papeles que implican mayor pasión; otras lenguas las asocias más con papeles racionales, etc.
Interesante pregunta. Para mí todas las lenguas me hacen sentir diferente. No sé si pasión, en la lengua que menos he rodado curiosamente es en la materna, el catalán. El español significa que me quieren en mi país y que me dan de nuevo la oportunidad de expresarme en mi propio país. Me cuesta últimamente encontrar personajes en español que tengan una entidad. Espero que me los den, después de los 60… Muchos espectadores me preguntan por qué no me ven más… La verdad no sé qué contestarles, pero es verdad, hace ya mucho que no me ofrecen un personaje protagonista en cine.

11.              ¿Cómo haces para no olvidar las lenguas que dominas (catalán, español, portugués, francés, italiano, inglés)? ¿Cómo puede aprender un actor una lengua de manera que no le cause inseguridad en un rodaje?
Trabajo, trabajo y más trabajo. Hay que rodearse y saber elegir las personas que puedan ayudarte. Es importante saber reconocerlas. Hay que ver mucho cine de esa lengua, leer en voz alta, comprobar lo que dices con desconocidos, a ver si te entienden… Hay que continuamente probar y equivocarse en lugares que no sean el lugar de trabajo. Por eso creamos la Fundación first team, para que los actores tuvieran un lugar en el que el error es posible, un lugar donde no importe equivocarse.

12.              ¿Te han ofrecido papeles en otras lenguas que no conoces? Si sucede el caso, ¿los aceptarías? En el caso afirmativo: ¿cómo prepararías dicho papel?
No hay nada que me haga más feliz que aprender en mi trabajo algo que no sabía. Pues me prepararía a fondo, como siempre he hecho. Intentaría buscar al que supiera más del tema…

13.              Después de haber rodado, si no me equivoco, seis cortos como directora (El gesto, Caso sexual, El día después, Superliberal, Yo así no levanto cabeza, La flor), ¿darás el salto a la dirección de un largometraje?
Pues me atrae más producir por el momento. Pero me gusta mucho codirigir con mi marido, Scott Cleverdon, él si que es un escritor y director del que aprendo siempre mucho.


14.              ¿Has sentido la invisibilidad que otras actrices de tu generación han sufrido? ¿Qué podemos hacer para que no falten papeles para actrices de tu edad?
Exigir, escribir a los jefes de las cadenas cartas exigiendo que cuente vuestra opinión… Podéis asociaros, pedir que hayan plataformas donde reivindicar el cariño y el recuerdo hacia aquellas personas que te han hecho pasar momentos de reflexión, que te han emocionado, de las que has aprendido. Como público, tenemos también una responsabilidad para no solo “castigar” no viendo las cosas que nos gustan, también podemos hacer que nuestra opinión se valore. Hay asociaciones del espectador, decir a organizadores de festivales que organicen más retrospectivas de actores españoles… Deberíamos exigir mecanismos de control para que en nuestra TV pública hubiera más diversidad, más calidad. Deberíamos creer firmemente que es posible cambiar las cosas que no nos gustan y que entre todos intentar contribuir a mejorar el producto cultural y ofrecerlo con orgullo a nuevas generaciones. Podemos comprar las películas en vez de piratearlas, podemos asociarnos para presionar que estén los actores que admiramos en la programación de la televisión nacional que pagamos entre todos y que deberíamos poder cambiarla a mejor con nuestra opinión de calidad, no solo de cantidad. No es normal que tu propio país no considere a actores y actrices cuando están en vida, cuando todavía se les puede dar trabajo. Creo que el gran reto ahora para el sector audiovisual es hacer películas, personajes para todos los sectores del público. Tengo la sensación que confundimos la moda con el estilo, que no se sabe en el sector reconocer bien la profesionalidad, que no se sabe premiar el esfuerzo ni el rigor ni la coherencia. Creo que hay demasiado ruido para poder escuchar. Creo que vamos todos demasiado aprisa, para no llegar nunca a ninguna parte. Creo que la gente del sector audiovisual no reflexionamos lo suficiente entre nosotros, que todavía no nos hemos puesto de acuerdo en reconocer indicadores de calidad y que aprendemos poco, que caemos una y otra vez en los mismos errores. 


(Derechos de las fotografías de Assumpta Serna y Scott Cleverdon, Luis Malibran)



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada