miércoles, 23 de marzo de 2016

Los chicos de la Iglesia. Primera parte.



Diez años se cumplen hoy del fallecimiento del director de cine Eloy de la Iglesia (1944-2006), autor de un cine provocativo, de gran éxito de público y menos de crítica. Tal vez, por ello, se suele destacar de sus películas menos sus valores cinematográficos y más sus aspectos sociológicos vinculados, por ejemplo, con la política, la delincuencia, la droga o la homosexualidad Nos quedamos con esta descripción de Eloy de la Iglesia, del guionista y director de cine Antonio Hens, de esta entrevista: “Fue un chico burgués que vivía en Madrid en los años 60, fue cineasta independiente a principios de los 70, cineasta gay en la segunda mitad de los 70, militante del Partido Comunista y después una persona metida en el mundo de las drogas. Es un personaje absolutamente poliédrico”.

 
 
 
Como modo de homenaje rescatamos del olvido (aunque algunos siguen siendo bastante recordados) a algunos jóvenes intérpretes masculinos de su cine, a los que llamamos chicos de la Iglesia (equivalente masculino de lo que sería una chica Almodóvar). Algunos de los chicos de la Iglesia fueron actores de poco recorrido y otros, en cambio, intérprete con mayores oportunidades como actores, y no sólo en el cine de Eloy de la Iglesia. Los repasaremos, por orden cronológico, sólo de aquellos jóvenes actores cuyo nombre aparece en el cartel de alguna de sus películas.

Dejamos, pues, fuera los nombres de los protagonistas de algunas de sus películas, por pasarse de edad, actores muy conocidos como Juan Diego (Algo amargo en la boca, 1969; La criatura, 1977), Vicente Parra (La semana del asesino, 1971; Nadie oyó gritar, 1973), Eusebio Poncela (La semana del asesino, 1971), Javier Escrivá (Juego de amor prohibido, 1975), Simón Andreu (Juego de amor prohibido, 1975; La otra alcoba, 1976; Los placeres ocultos, 1977; El sacerdote, 1979; La mujer del ministro, 1981; Los novios búlgaros, 2003), Patxi Andión (La otra alcoba, 1976), José Sacristán (El diputado, 1978; Navajeros, 1980; Miedo a salir de noche, 1980), Emilio Gutiérrez Caba (El sacerdote, 1979), José Manuel Cervino (El diputado, 1978; El sacerdote, 1979; Navajeros, 1980; La mujer del ministro, 1981; Colegas, 1982; El pico, 1983), Fernando Guillén (El pico 2, 1984; La estanquera de Vallecas, 1985), José Luis Gómez (La estanquera de Vallecas, 1985), Fernando Guillén Cuervo (Los novios búlgaros, 2003).

Chris Mitchum (Una gota de sangre para seguir amando, 1973)


 
Una gota de sangre para seguir amando fue un thriller rodado en inglés, más conocido fuera de España, que fue una coproducción con Francia, protagonizada por Sue Lyon (la Lolita de Stanley Kubrick) y Christopher Mitchum. Hijo del actor Robert Mitchum, su carrera incluye unas sesenta películas, rodadas en catorce países; en la actualidad es político en California. Si los datos no fallan (según IMDb), esta fue su única incursión en el cine español, junto a algunas coproducciones como Ricco o Un verano para matar.

 
 
 
 
 
  
En su película con Eloy de la Iglesia actuó junto con uno de los pioneros hombres objeto del cine español, el canario David Carpenter, del que hablamos anteriormente, y con el que protagonizó este reportaje de la revista Fotogramas.

 



John Moulder-Brown (Juego de amor prohibido, 1975)

 
 
 
  
John Moulder-Brown es un actor inglés que tuvo algunas incursiones en el cine español. Por ejemplo, es recordado como el hijo del personaje de la institutriz representada por Lilli Palmer, obsesionado con el personaje de la alumna que interpretaba Cristina Galbó en la película La residencia. Tal vez su película más conocida de toda su carrera fuera Ludwig de Luchino Visconti. En Juego de amor prohibido, con el personaje de Miguel, formaba un curioso cuarteto junto a Simón Andreu, Inma de Santis y Javier Escrivá. Estos dos últimos, curiosamente, fallecidos tiempo después en accidente de tráfico, como ya vimos en su momento.


Uno de los mártires de la belleza, como lo llama Luis Antonio de Villena en su ensayo del mismo título, ha seguido su carrera como actor hasta la actualidad, como puede verse en IMDb, sobre todo en televisión. Además, creó hace casi dos décadas una escuela de arte dramático en Inglaterra. En el cine español participó también en La madrastra (coproducción con México) y Díselo con flores (coproducción con Francia). En este vídeo puede verse un repaso a su carrera.

 
 
 
 
  
Tony Fuentes (Los placeres ocultos, 1977)

 
 
 
 
 
 
  
Los placeres ocultos fue una de las primeras películas que trató abiertamente el tema de la homosexualidad en el cine español y en la que el objeto del deseo en forma de chico joven (por parte del personaje de Simón Andreu) estaba interpretado por Tony Fuentes (Miguel en el largometraje). Como se destacó en el cartel, era su presentación cinematográfica.

Si los datos no fallan, Tony Fuentes (según IMDb) ha seguido trabajando como actor (sobre todo con papeles episódicos para televisión), protagonizando algunas películas de destape después de actuar para Eloy de la Iglesia (Clímax, Deseo carnal, Jóvenes viciosas).
 
En algunas revistas jugó con la ambigüedad en cuanto a la homosexualidad (o bien los periodistas que le entrevistaban), por ejemplo, en algunos ejemplares de la revista Party, cuyo contenido puede verse aquí. De estos reportajes extramos informaciones como que era hijo de un sillero de Linares (Jaén) y que por aquella época escribía el guión de una especia de Rocky centrado en el mundo de los toros, llamado Toro, toro, toro. Se mencionaba también que se esperaba su participación en películas como Bastardo o Los siete cucas.

 
 
Ángel Pardo (Los placeres ocultos, 1977; El diputado, 1978)

 
En un papel menor en Los placeres ocultos aparecía el actor Ángel Pardo (Nes en la película), que repitió con Eloy de la Iglesia en El diputado (también llamado Nes). Ángel Pardo es recordado hoy en día sobre todo por sus papeles en televisión en series como Farmacia de guardia, Hospital central u Amar en tiempos revueltos. De él hablamos en una entrada anterior. En esta entrevista puede leerse su recuerdo de su experiencia trabajando con Eloy de la Iglesia.

 
  
José Luis Alonso (El diputado, 1978)

 
 
 
 
    
Todo un éxito en su momento fue El diputado, que combinó dos de los temas que aparecieron en varias películas de Eloy de la Iglesia: la política y la homosexualidad. En este caso, el personaje encarnado por José Sacristán (el político Roberto Orbea) se enamoraba del joven encarnado por José Luis Alonso (Juanito). Como actor, como puede verse en IMDb, en la segunda mitad de los años 70 tuvo algunos protagonistas en cine: Los pájaros de Baden-Baden, Adolescencia, Camada negra.

 

Sigue en activo, como puede verse en la página web de su representante, siendo uno de sus últimos trabajos el cortometraje Caretos.

 
 
 
 
 
 
En su ficha de Linkedin pueden verse algunos de sus otros trabajos, como productor del documental The formul@, rodado en Bangladesh, o su etapa en el mundo de la música en Nueva Zelanda, en la discográfica Tower Music entre 1992 y 2004. Anteriormente se había formado como actor en la Real Escuela Superior de Arte Dramático entre 1979 y 1981.
 
José Luis Manzano (Navajeros, 1980; Colegas, 1982; El pico, 1983; El pico 2, 1984; La estanquera de Vallecas, 1987)

 
 
 
 
 

El chico de la Iglesia por antonomasia es José Manzano Agudo o José Luis Manzano, que protagonizó cinco de sus películas: El Jaro en Navajeros, José en Colegas, Paco en El pico y El pico2, Tocho en La estanquera de Vallecas. Poco nuevo podemos ofrecer de este icono del cine quinqui, del que ya hablamos anteriormente en el blog, cuya relación personal con su director fetiche fue, al parecer, base para la película Chevrolet. Como actor, José Luis Manzano, como se explica en Wikipedia, no pudo desarrollar apenas su labor como actor sin Eloy de la Iglesia pues, al parecer, este se lo impedía. Sí pudo vérsele (como figura en IMDb) en la película Barcelona sur, así como en la serie Los pazos de Ulloa, su única incursión fuera del llamado cine quinqui.

 
 
 
 
 


De sus homenajes y recuerdos en internet mencionamos éste, que nos parece el más completo. José Luis Manzano falleció en 1992, con apenas 29 años, de sobredosis, tras pasar una etapa en la cárcel. 

 
 
 
Como curiosidad, es uno de los protagonistas del mural Luz y vida del artista Teo Barba de la parroquia de Nuestra Señora de Fatima de Getafe, en Madrid (el segundo personaje empezando por la izquierda, San Juan), para el cual él posó.

 
Seguiremos en la siguiente entrada con el resto de actores jóvenes de las películas de Eloy de la Iglesia a partir de Colegas (1982).


1 comentario:

  1. Javier Maqua fue el único peridista que escribio sobre Jose Luis Manzano cuando Murio.Escribio un articulo sobre su muerte en "el mundo" titulado "El Pico 3". Previavente ya habia escrito sobre Jose Luis sobre un encuantro que tuvo con él cuando iba paseando con su perro titulado "Gua Gua".

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